domingo, 29 de septiembre de 2013

Un hombre insoluble


Oficina en una ciudad pequeña. Hopper

Un hombre ¿solo? Con su yo soluble.
                                          Blas de Otero


Después de leer a Blas de Otero
he pensado en probar
algún verso de perdedores:

Naciente o terminante
un hombre
solo e insoluble, indescifrable
…………………………
Hasta los tuétanos
me ha llegado este viento ardiente,
hasta las sienes este mar de fuego
………………….
Un destello de sombras,
una emulsión de dioses muertos.
………………
Hay ríos perdidos
que no saben del mar en calma
Hay infinitos orbes en nacimiento
sobre otros mundos aplastados.

……………….

Sí,
aquí en la hamaca
voy ensayando algún poema
de desahuciados
mientras tiemblan tus nalgas,
en la luz de la luna
lustradas,
mientras las extensiones íntimas
de la mañana
quedan desangrándose de tanta noche herida.
Quiero enfilar mis versos
en la derrota de la sangre disparatada,
contra el hielo y contra la calles
que no sienten la carne que roza sus fachadas.

Hoy deseo escupir a los días sin rumbo,
y airear el sonido de las flautas.
Quiero sombras de paloma al fondo de las aguas.
Quiero todos los ruidos de un mar embravecido,
ser la ola y la luz
que al final se extinguen y estallan
en un labio de grava.

Que todo sea nada
que ni siquiera sea el miedo,
la sed de los hipócritas,
y los perjuros de la fama.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Las aguas bajo el puente

Footbridge at Passy. Henri Rousseau

Se revela tu piel entre los fluidos de la destrucción,
y excitada se amplía la imagen de la rosa.
El silencio y todo el aire son tuyos,
apenas queda algo que tasar.

Redimida, sangrienta,
te levantas y empujas tu lancha río abajo,
y mientras tu espacio se agota,
el tiempo se convierte en agua.
Sí, el día, tu vida
ha transitado como las aguas bajo el puente,
acaso como hierba instantánea
en un cauce arqueado de estrellas,
como la pérdida
cinco segundos antes de la concentración.

Ven, siéntate conmigo en esta roca,
inhalemos el bálsamo de alguna guitarra
o de algo que parece crecer
en el incendio de otra naturaleza,
de otra razón
intuitivamente sentida.

Continuaremos siendo
aunque nadie publique las cartografías
de nuestra endeble juventud.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Los hombres mudos


Hombre. André Masson


A José Martínez González, A Eugenio Ferreiro, mis abuelos;
a José Martínez Riande, mi padre;
todos ellos hombres mudos.

Yo ejecuto lo apócrifo
y la urgencia precisa de lo efímero.
Está en el hijo la heredad precaria,
pero de eterno fluir subterráneo.
Yo persigo al Ser cauce;
yo debo propagar lo intenso de su imagen,
su discurrir acrecentado.

Yo soy hijo del tabernero,
nieto del zapatero, nieto del percebeiro.
Yo soy el brote de una tierra oscura
que infatigablemente desentierra a sus hombres mudos;
fecundo suelo de hombres incalculables,
hombres río, abarrotados de desembocaduras,
hombres salinos, hombres rápidos,
nítidos, absolutos como una alma corpórea;
los hombres pájaro
que llueven a la tarde distraídos
como si nunca hubiesen muerto.

Ellos se dejaron atrás la forma de vivir más incansable.
¿Estaremos a tiempo de su muerte?
¿Estaremos a tiempo de rectificar
quietos, resueltamente quietos,
librando su amargura?

jueves, 5 de septiembre de 2013

La avidez de un afán

Puesta de Sol. Joan Abelló i Prat

Estímulo de luz como fermento blanco,
fértil en la distancia del retiro oriental,
donde — sagrado mito— una diosa abisal
resplandece traslúcida en su desnudo franco.

La llama del glaciar ardiendo en el barranco,
en el erguido circo de un destino ancestral,
cuando se hunde armónico —pureza de cristal—
el magnífico alud que relumbra en su flanco.

El arrogante empuje ascendiendo al acebo,
a sus sienes de agua —palpitando en la rubia
semilla candeal, cuando la savia experta
disuelve los prodigios que procrean de nuevo.

Así, serás raíz fecundada en la lluvia,
la avidez de un afán que en el humus despierta.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Como una lancha sumergida

El puerto del Havre de noche. Aureliano de Beruete y Moret.


Hace tiempo que empuja la estación.
Se enciende la belleza
en el calor paciente de la casa.

Cuando te fuiste
se perdieron los huesos del verano.
De la ropas tiradas en el suelo
quedaron trozos amorfos del amor
y exfoliados aromas de una carne
ya muy lejana.

El temor y el ultraje hablan
de las cabezas, de las extravagantes mímicas
de los derrotados.

Pero así como titila en la niebla
el filo de un cuchillo,
reaparece tu presencia
en la humareda de los días.

Todas las cosas de la ausencia,
son como buques quietos
que no lastiman; en su desesperación
van rozando desde muy lejos
los objetos marinos
y también los delfines interiores.

Pero sí que duele el peso de algunas maromas,
esa animalidad que surge
inesperadamente
en la frialdad de los puertos,
sesgando las esquinas, tropezando
de frente con los sólidos
del aire,
antimateria impura,
revés de los acuíferos de oro.

El postrero naufragio de tu avance
resistirá como una lancha sumergida,
envejeciendo quieta
pero soñando,
y que llega así; llega
abandonada a su morirse.

sábado, 31 de agosto de 2013

Otra vez se estremece la verguenza


El triunfo de la muerte. Pieter Brueghel el Viejo.

Fue del otro lado del mediodía
de donde vino el frío;
la tarde concibió más sangre
y la noche más muerte.
Sí, fue entonces cuando sufrió la ciudad
la ignominia y el desarraigo.

¿Qué ausencia gotea
en cada hombre
destruido en el anonimato?

Otra vez se estremece la vergüenza
como una vida avariciada;
siempre retorna
en un tsunami a la deriva.

Otra vez, nuestro límite
se espesa al borde de los dedos.

Con mis pies
hundidos en el barro
miré al sol cara a cara
y muy adentro vi
la sombra de los continentes
y las pálidas manos de los muertos.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Tacto polvoriento

El coloso. Francisco de Goya

La plaza se hundió rodando sobre los raíles del destino, y se desvaneció
con todas las cosas que habían sido,
con todas las formas olvidadas de el mismo y de Ben”
Thomas Wolfe “El ángel que nos mira”

Hoy he sentido el tacto polvoriento
de la ceniza de otros hombres;
he sentido todas las sombras
como una bocanada
que en el atardecer se hace conciencia.

Sentía aquel instante
inmensamente largo
conteniendo toda la muerte,
y vagos fraudes del deseo,
de la memoria,
del miedo...
de las promesas.

El valle estaba salpicado
de bólidos caídos que buscaban su luz.
En las alturas de la noche
vibraba el silabeo de nubes dolorosas,
y el firmamento tenía barrancos reales
con sus espacios negros y cerradas curvas
de eterna soledad y húmeda traición.

jueves, 27 de junio de 2013

La súbita espiral de la procreación

Noche estrella. Vicent Van Gogh

Incomprensible, contemplábamos
el vacío mirar de los caballos.
Sin miedo
el campo se agrandaba en la corriente
de nuestro llanto ínfimo.
El ángel descendiendo
con el innumerable tigre del infortunio.
Pero nosotros
nada sabíamos
de los marchitos pétalos del cuerpo.
Nos olvidamos de la edad
y de toda la arena que el tiempo va dejando.

Giró el viento y fluyó la lujuria nocturna.
Por fin quedábamos desvanecidos.

Así el fulgor del cosmos,
el ensayo de los abismos, el sereno
ritmo de sus cauces,
como si redimiese todo el tiempo
a una humedad sin palabras; la muerte
que devuelve la vida, enalteciendo
la íntima belleza de la tierra.
La súbita espiral de la procreación.

martes, 4 de junio de 2013

Obediente a sus bestias

Caballos dibujados con trazos de manganeso. Arte prehistórico

Al otro lado de la puerta, la tierra se queda vacía.
Está el paisaje callado e incomprensible.
Sobre los campos, tu aliento
se esparce buscando la vida,
entre sus pliegues va
la salitrada esencia de tus pechos,
como aves blanquísimas, nieve
o estatuas vaporosas.
Ahora mismo me llega el sobresalto
de una pureza
que todavía no es contradicción,
y en ese trance
de tu resuello
parece abrirse el delicado borde
de las estrellas.
¡Ah… la vastedad de un espacio en llamas!
¡La herida de una idea fija, lo avieso de su ritual!

Quédate donde los pedazos del verano
ya no envejecen
y las almas arrostran una biga
de caballos embravecidos.
Cuerpos de amor,
obediente a sus bestias.

martes, 30 de abril de 2013

Palabras enganadas / Ahora aí

Viento. Wou-Ki - (Zao Wou-Ki)

I

Ás veces, nos remuiños
do vento
poden vagar palabras miñas
esvaecidas,
e chegar a ti enganadas,
perder a primeira intención
e cun renovado devezo,
cunha nova amplitude de aireada experiencia,
tentarte.

II

Agora, aí, neses lirios,
ábrense as túas mans
branquísimas.

Báñate aquí, nese gurgullo, mentres
o teu ventre esparexa sal.

Alí, mira, na sabia dos plátanos
decorre o celme
dos teus nevados peitos.

A túa mente sobe a montaña;
os teus sonos son a brétema que irrompe no piñeiral.


Versiones en castellano:

I

A veces, en el viento,
pueden vagar palabras mías
perdidas y llegar a ti equivocadas,
perder la primera intención
y con un renovado gozo,
con un nuevo sentido de aireada experiencia,
tentarte.

II

Ahora, ahí —en esos lirios—
se abren tus manos
blanquísimas.

Báñate aquí,
en esta fuente,
mientras tu vientre esparce sal.

Allí, mira, en la sabia de los plátanos
corre el sabor de tus nevados pechos.

Tu mente sube la montaña.
Tus sueños son la bruma que irrumpe en el pinar.

sábado, 27 de abril de 2013

La extensión de la amenaza

Alexander Greeting A.B. Seaman Ulysses M.A. Evans, Jr., at the Food of the Colossus of Peanigh. Malcolm Morley

Ahora que el miedo nos sacude
en la intimidad de la lluvia
y en el humo latente de la niebla,
quiero volver a germinar sin rumbo
en los vivaces elementos que las cosas inflaman.

Como una piedra en un mar que desciende,
quiero hundirme hasta el fin y con toda la sangre
al revés;
sin buscar alguna tristeza que muera,
disiparme
en un extravío remoto
que aun no sea recuerdo.

Arribar allá, donde los andenes marítimos
son como caballos azules
que atraviesan trotando los océanos,
persiguiendo los nombres aun no ratificados,
los nombres sin los hombres,
los hombres sin los nombres.
Donde sean inseparables
hierba y viento, piel y sudor.

Pronunciar larga y dura la pena
en una borrachera mordida por el rayo.

Inventar figuras que piensen estar viviendo,
colmillos delicados que perforen suavemente
la carne de la sombra,
crepitando despacio sus húmedas pasiones.
Cuerpos sin definir apenas,
montes que rugen
como exaltados dinosaurios
de peso silencioso
por prehistórica ruina.

jueves, 25 de abril de 2013

Do puro e impuro

Night. Wassily Kandinsky.

Unha vez que a luz
se ateiga de sombra,
non a proclama, apréndea
lentamente
nun abraiado silencio.
A súa aparencia non cambia, e só
a beleza, o seu celme deléitaa.

A pureza contén en se mesma,
é
unha opresión de impureza,
pois nela delóngase e nela complétase.

Unha vez que o puro cingue o impuro,
non o mostra,
apréndeo lentamente,
en mesturado silencio.
A súa aparencia non cambia, e só
a beleza o seu sabor deléitao.


Versión en castellano:

Una vez que la luz se satura de sombra,
no la proclama,
la aprende lentamente
en un extasiado silencio.
Su apariencia no cambia,
y sólo la belleza, su sabor la deleita.

La pureza contiene en si misma,
es,
una represión de impureza,
pues en ella se alarga y en ella se completa.

Una vez que lo puro abraza lo impuro,
no lo muestra,
lo aprende lentamente,
en mezclado silencio.
Su apariencia no cambia,
y sólo la belleza,
su sabor lo deleita.

martes, 23 de abril de 2013

Entrar ao outro

El paso del tiempo. Certamen I (Ciudad de la pintura)

Entrar no outro
en mi mesmo
a través do compás dun corte limpo.

Entrar ao outro no tento
que conspira na sombra,
Entrar na larada que abrasa
a pupila do tigre.

Entrar en min
como auga na terra,
Fuxir de min
como sangue na lastra.


Versión en castellano:

Entrar al otro, al yo mismo,
en el compás
de un corte limpio 

Entrar al otro
en el tacto que embauca a la sombra
en el fuego que abrasa la pupila del tigre.

Entrar en mí
como agua en la tierra,
Huir de mí
como sangre en la herida.

martes, 16 de abril de 2013

El forjador de tierra


El caminante sobre el mar de nubes. Caspar David Friedrich

Lograrás extender un milagro radiante,
tornar al forjador de la tierra en el viento,
abriendo manantiales bajo cielos de trigo.

Serás ruido... maestro sobre las estampidas
de la hora primera. Subsistirás diluido
en la templada savia del bosque de laurel
―penumbra de resinas y de excitados troncos.
Serás la tierra joven de humus negro y fecundo.

Germinando a través del ojo de las garzas,
verás la combustión de glucosa en las células.
Tibio te besará el labio del verano.
Un elixir carnal brotará en tu pletórica
morada, rebosante de fragancia y bullicio
―el sudor cristalino que clama en el aliento
de los vientres y huevos cuajados de criaturas.

El ocaso serás en la enlunada sien,
en el color febril que en las jaras delira.
Serás la palidez de un lago rico en aves,
lienzo que nutrirá los ojos de los niños,
el avizor silencio de su cuerpo espontáneo.

Serás un corazón de veloces latidos,
curvando como juncos la mañana pimienta,
la revuelta marina ―flanco añil del abismo.
Amarás el tumulto en toda la espesura;
allí donde las sombras celan tu desnudez
y la hierba se ciñe apretando tus muslos.

Serás la negra chova y el fantasma del Castro,
convocado en salitre, tormenta y aguacero.
Serás agua salvaje en su tránsito puro;
hundirás luz con piedra en un mar desmedido.

Tu destino será la sed de las estirpes
forjadas en la tierra ―mineral del olvido.
Pero regresarás divulgado en la sangre,
en relente de bruma, deshonrando a las Moiras.

Los cuerpos vivos

Las señoritas de Avignon. Pablo Picasso

Muere en los cuerpos vivos el purpúreo filo,
la antorcha solitaria de un espacio quebrado.
Yace en los cuerpos vivos el astro derrumbado
de confuso sabor a cosmos intranquilo.

Vierten los cuerpos vivos extracto de berilo,
desperdicio impaciente de bólido apagado.
Los cuerpos vivos abren un borde deshuesado
―el dolor de la médula de un caos en sigilo.

Es el cuerpo instantáneo la transacción hostil
que acrecienta en la piel un tacto quebradizo
―el barro del placer, ciego afán taciturno.

Todas las manos saben del delirio nocturno,
del tejido templado al fuego de un hechizo
que encandece los cuerpos de pálpito sutil.

Todo o tempo sen ti

Arbol seco. Fotografía de Gabriel

O estrago dunha dor harmónica
que lentamente
fende todas as canles;

o outro xeito,
non o inerte, senón
todo o tempo sen ti.


Versión en castellano:

La derrota de un dolor armónico
que lentamente
quebranta todos los cauces;
la otro forma,
no lo inerte,
sino todo el tiempo sin ti

sábado, 13 de abril de 2013

Al son del fundamento

Pez. Gabriel Celaya

"insofocable son del fundamento”
(del “Visita a Guanabacoa” José Ángel Valente)


Ao ollo que é puñal
cando o sangue arranxa toda a luz ao gume.

Á raíz esganada
na cobiza de ser
soñado insólito.

Á bágoa exsangüe
nun ventre ermo.

Á pena do laio da quenlla,
—ese que desbordou
co seu pranto o océano.

Ao ritmo
dun deus incandescente.

Ao son do fundamento.

Versión en castellano:

Al ojo que es puñal
cuando la sangre arrastra toda la luz al filo.

A la raíz estrangulada
en la urgencia de ser
soñado insólito.

A la lágrima exangüe
en un vientre yermo.

A la pena, al lamento del tiburón
―ese que desbordó
con su llanto el océano.

Al ritmo
de un dios incandescente.

Al son del fundamento.

domingo, 7 de abril de 2013

Cuerpo

Floresta. Max Ernst


Corpo,
de min afloras, reverencia
de inaccesíbel ceno,
rumor
de cinza derrubada

—ferida que na auga
se pecha sen a cicatriz.


Versión en Castellano:

Cuerpo,
de mí afloras, reverencia 
de inaccesible gesto;
rumor
de la ceniza desplomada

—herida
que en el agua 
se cierra sin la cicatriz.

jueves, 28 de marzo de 2013

Extremadura: cuando dejo tu luz



Embalse de Torrejon-Tajo. Parque de Monfragüe

Extremadura,
cuando dejo tu luz,
cuando dejo tus cielos y dehesas,
raíces como llamas
palpitan en las ubres de los campos,
se lamentan encinas y alcornoques,
enmarañados en sudarios blancos.

Me voy entre corrales
que expanden la esencia de Hervás,
con el impulso de la brisa
corriendo un laberinto de colores y sombras,
Me voy
con la luz de los ojos encendiendo la judería,
con el murmullo del rosal
agitado por un guante de gorriones.

Me marcho con los buitres en la paz de Monfragüe,
cuando los brotes de la lluvia
duermen el vientre de las nubes,
y a lo lejos, el Tajo serpentea
fantaseando aves en su espejo.

Me marcho,
Cáceres incendiada,
cuando suena la música amarilla
de oscuros limoneros
bajo el pálido nácar de la luna.



miércoles, 27 de marzo de 2013

Catedral

Catedral de León (Nave central)
Al poeta Julio González, leonés exiliado en Bilbao

Catedral, gigantesca luminaria
que enciende su armadura
en los tizones de la sombra.
La llama tras los gestos
profundiza en las máscaras.

Catedral, en tus vidrios el tiempo está apretado
como una granada madura.
Aquietan el silencio
dos aceros devueltos a tus flancos
mientras crece el misterio de un velado torbellino.

La piedra estalla
ante el delirio de color que arde
en tus fachadas,
y ya, las horas, libres de su encierro,
reposan absolutas en las calles.
Son
tiempo habitado
que progresa y madura.
Es tu inasible devenir
repartido en dos mundos
―erráticas entrañas golpeando luz y sombra.

Catedral, brasero de siglos,
estrella de aleteo intacto,
escinde tus enigmas
en una transparencia desollada.

martes, 26 de marzo de 2013

Comtemplemos el orbe superior

Noche estrellada. Vicent Van Gogh

“Miremos. En el orbe superior se entretejan
el firmamento cuádruple que sostiene el diluvio
y las inalterables estrellas planetarias”
Jorge Luis Borges

Triunfales, en el orbe superior,
las constelaciones se encauzan infiltrando la plenitud.
Es el orbe una redención de la carne infinita
y de todas las voces ultimadas.
Regálame el enigma,
el ritmo de esa melodía cegadora,
y observemos el orbe superior,
el número secreto tras la plata encendida.
los semblantes de la luz en frío naufragados.

Contemplemos el orbe superior,
los claveles de la obertura, la materia del tiempo.
Trencemos un diluvio en ese cementerio mineral.

Contemplemos, latentes,
los temblores de las centellas
los símbolos hipnóticos en piedra encandecidos

¡Y gritad siempre,
proclamad
que habéis sentido!

jueves, 21 de marzo de 2013

Contra los vidrios

Clothing store. Richard Estes.

Contra los vidrios
la seda de tus labios sacramentales,
tu lengua traducida a mariposas.

Tu esplendor es el semen que fertiliza el aire,
un coágulo ebrio del asombro,
el ascua de los vidrios
proyectando un hechizo sin murmullos,
o más bien sin sentir el brillo del olfato.

Contra los vidrios
he llegado al desollamiento
encaramado al éxtasis de tus muslos imberbes
con apenas la seda del dulce romavali.

Contra los vidrios
la codicia abandonada
al precipicio donde se escombran todas las tristezas
y el rencor del sentido defraudado.

Contra los vidrios
carnea el bronce de tus nalgas temblorosas.
Contra los vidrios
te estoy leyendo el alma.

Camino a Sevilla

Campo de amapolas

El silencio despierta,
huye y se esconde
en la hierba amarilla de este páramo
que, mancillado, extiende su pecho contra el cielo.
Crepitan pájaros inmóviles
en el azul más puro, en el deseo grana.

Una rosada pulpa
tiembla en sus muslos rubios.
Un jadeo cual eco que se oprime,
reflejo que transpira,
asciende rayando la tarde.
Nadie lo escucha.
El tiempo cabecea en un instante
desmesuradamente largo,

lento.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Percibo un rumor apacible

Grainval Near Fécamp. Claude Monet

Hay naves en el cielo, perdidas a lo lejos.
Marfil, la escarcha riela entre la bruma.
Es la rosa del alba: sol en la leche evaporada.

Percibo un rumor apacible de distancia remota;
cafeteras de acero calentando una memoria empantanada,
…aquellas carretillas trotando bajo el monte,
chocando descarriadas al pie de los cantiles.

A veces, se produce una señal
y desde su destello se siente la condena renovada;
el perfil de la pena se restituye líquido,
chorreado en la lluvia,
resbalando en la queja íntima de una omisión
o de un recuerdo pálido
—cualquier noción de un ser
gravemente desesperado.

Nada me importan ya los sesudos problemas de los hombres.
La furia sancionada de lo humano,
su llaga de violencia comunal, me desalienta.
Sólo deseo el labio ardiente, la palabra voraz,
una herencia posible en la belleza,
el impróvido vientre insomne,
enfebrecido en el carbón de un sueño
―armonía.

sábado, 16 de febrero de 2013

2058 unha odisea do espazo

Fotograma de 2001 Una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968)


 a Rafel Calle,  2007 unha odisea poética dos foros Alaire.
              
Das cousas que regresan ao coñecemento.
De onde provén a lumarada
desa inmensa penetración.
Do xúbilo instintivo
creando o tempo.

Na fartura da natureza;
no colmo
de toda a súa acción
para sempre espida
e manancial.

Transcendido universo
ou celebrado mar
nunha cadencia interna
que agora pode ser.

O deus, ao fin,
un home calquera entre os homes;
o deus do nome,
introito de todos os nomes.



Versión en castellano:

Titulo: 2058 una odisea del espacio

            
a Rafel Calle, 2007 una odisea poética de los foros Alaire.

De las cosas que regresan al conocimiento.
De donde proviene la hoguera
de esa inmensa penetración.
Del júbilo instintivo creando el tiempo.

En la hartura
de la naturaleza,
en el colmo de toda su acción
para siempre desnuda
y manantial.

Transcendido universo
o celebrado mar
en una cadencia
interna, que ya puede ser.

El dios, al fin,
un hombre más entre los hombres;
el dios del nombre
principio de todos los nombres.


jueves, 7 de febrero de 2013

Pensa

Sirena alada. Urbano Lugrís

Pensa:

Torres albelas.
Pedra que xira nunha auga redonda.

O Alma toda a ceo raso.
A afección cansa do regreso.
A noite que se move
acougada,
confundida co misterio,
coas pedras que escintilan no solpor
nalgún camiño de retallos.

Torres albelas.
Pedra que xira nunha auga redonda.

O rosada da ave.
As areas do Sol.
O invencible bordo do medo.
Cadeas cheas,
cheas de homes e de terra.
Todas as febres
que se estilan á tarde
nalgún lugar sen corpo.

Torres albelas.
Pedra que xira nunha auga redonda.

O canto ha de acenderse
no cristal da pupila,
como o silencio á beira da verdade.

Torres albelas.
Pedra que xira nunha auga redonda.

Cintura azul
nunhas mans que a envolven
có imprevisto aloumiño
da carne branca

Pensa cos corpos e o pasado
non existen
pero vivimos
neles e para eles.

Torres albelas.
Pedra que xira nunha auga redonda.


Versión en castellano:
Piensa

Piensa:
Torres blanquísimas.
Piedra que gira en un agua redonda.

El Alma toda a cielo raso.
La inclinación cansada del regreso.
La noche que se mueve
serena
confundida con el misterio,
con las piedras que brillan en la bruma
en algún senda hecha jirones.

Torres
blanquísimas.
Piedra que gira en un agua redonda.

El rocío del ave.
Las arenas del Sol.
El invencible borde
del miedo.
Cadenas llenas,
llenas de hombres y de tierra.
Todas las fiebres
que se destilan a la tarde
en algún espacio sin cuerpo.

Torres
blanquísimas.
Piedra que gira en un agua redonda.

El canto ha de encenderse
en el cristal de la pupila,
como el silencio
a la orilla de la verdad.

Torres
blanquísimas.
Piedra que gira en un agua redonda.

Cintura azul
en unas manos que la envuelven.
con la espontánea
caricia de la carne blanca.

Piensa que el cuerpo y el pasado

no existen
pero vivimos
en ellos y para ellos.

Torres
blanquísimas.
Piedra que gira en un agua redonda.

lunes, 4 de febrero de 2013

Nas fontes vivas do corazón

Vista mariña. Urbano Lugrís

Sedelas moi sutís entretecen o aire
onde os insectos
remedan
o solpores de outono;
instantes acendidos que persisten
nos máis precarios
esquecementos;
na evocación do cristal da lagoa queda;
no adiáforo encanto que flúe do perplexo;
nos vasos lánguidos onde salientan
certos xeranios de desganada luxuria;
na intuición do inabarcable por fin aberto
ao crible ou ao auxilio dunha luz hermética;

e outra vez aquí
na finxida demanda da palabra,
nas fontes vivas do corazón.

Versión en Castellano:
En las fuentes vivas del corazón

Sedales muy sutiles entretejen el aire
donde los insectos simulan
los atardeceres de otoño;
instantes encendidos que persisten
en los olvidos más precarios;
en la evocación del cristal de la laguna quieta;
en la eventual belleza que germina de lo perplejo.
en los búcaros lánguidos donde asoman
ciertos geranios de desganada lujuria;
en la clarividencia de lo inabarcable
por fin abierto a lo creíble
o al auxilio de una luz hermética;

y otra vez aquí;
en la fingida demanda de la palabra,
en las fuentes vivas del corazón.

sábado, 19 de enero de 2013

Actualidad del 39

El periodista británico Raymond Walker arriesga vida cruzando bajo las balas el Puente international desde Irún hacia Hendaya llevando en sus brazos a un bebé refugiado.

En el presente año,
la tierra
se pobló de cadáveres;
los hombres
acabaron así,
como los días,
todos ellos muertos,
noche tras noche.

Se rindieron
desahuciados
por la traición pública.

El semblante avieso y feroz,
la sombra,
la conciencia, que nunca ya
pudo huir de sí misma.

Todo, en los asesinos,
es quietud y luz fría.

Mientras nos acompaña
el llanto agudo del violín,
vamos buscando los paredones.
Muchos no se resignan
a esos túmulos clandestinos
donde fueron devueltos
los humillados.

Se rindieron
vencidos
por la traición pública.

En medio de la nada,
los hombres
con cirios encendidos en las manos
buscan el Sol
al final de un mar
muy lejano.

El semblante avieso y feroz,
la sombra,
la conciencia que nunca ya
pudo huir de sí misma.

Todo, en los asesinos,
es quietud y luz fría.

lunes, 14 de enero de 2013

O primitivo compás


Fotografía de Xaime Oroza.: Dous miñatos

Saír ao encontro,
á feitura ou ao suco dunha estrela;
rastro
que a beleza retorna aos corpos
no sanguento revés da luz
ou na memoria
da súa ferida,
da súa eterna correspondencia.

Ás sen pegadas de vento
en plenaria caída aos ríos íntimos.
Chegar así ao encontro,
polo espertar do encontro,
cando as voces esquecen as palabras;
a quietude que recoñezo,
o alento
do seu primitvo compás.

Versión en castellano:

Ir al encuentro,
a la forma o al surco de una estrella;
rastro que la belleza restituye a los cuerpos
en el sangriento dorso de la luz
o en la memoria de su herida,
de su eterna correspondencia.

Alas sin residuos de viento
en plenaria caída a los torrentes íntimos.
Llegar así al encuentro,
por el despertar del encuentro,
cuando las voces
olvidan las palabras;
la placidez que reconozco,
el soplo
de su primitivo compás.

miércoles, 9 de enero de 2013

Para saír


Figura tumbada en el espejo. Francis Bacon.

Para saír
unha man
cara a dentro do espello
que nos retrate do exilio.
Fuxir de pronto
nunha degreta do visible,
camiño a non esquecemento
por arquitecturas
máis reais;
un absoluto
onde as palabras
copulan
cos seus avesos.
Así, tras unha pródiga preñez
gurgulla a materia dos ocos.

A inercia,
ese é o verbo da morte.


Versión en Castellano
Para salir

Para salir
una mano adentro del espejo
que nos devenga del exilio.
Huir de pronto
en una grieta de lo visible
camino al no olvido
por arquitecturas más reales;
un absoluto
donde las palabras
copulan
con sus contrarios.
Así tras una pródiga preñez
rebulle la materia de los huecos.

La inercia,
ese es el verbo de la muerte.



jueves, 3 de enero de 2013

O espazo do xerme

Blind Swimmer (Effect of a Touch). Max Ernst.

Sempre do portador das augas
ao creador da luz
o teu azo vai construíndo
a arxila do meu corpo,
o espazo do xerme,
fonte
onde eu comezo
a ser sucesión, ritmo,
tacto
onde a túa man
é causa da miña forma.



Versión en castellano

Siempre del dador de las aguas
al creador de luz,
tu aliento va alzando
la arcilla de mi cuerpo,
el espacio del germen,
donde yo empiezo a ser
sucesión, ritmo, tacto
donde tu mano es
la causa de mi forma.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Corazóns sen moita vida

Rocío Iznardo. Amanecer

Tan esmorecidos
aqueles corazóns sen moita vida,
e con amencer leitoso, chairo, sen sombra;
estragábanse sen laios
como se fosen un naufraxio novo.
Sobre a estacada, quedos,
un lagarto, as meleiras e a herba azul.

Escribir agora
sobre a luz abraiada daquel día
é como durmir un sono branquísimo,
puro ata a cegueira.


Versión en castellano:
Corazones sin mucha vida

Tan desvanecidos
aquellos corazones sin mucha vida
y con amanecer lechoso, liso, sin sombra;
se destruían sin quejas
como si fueran un naufragio joven.
Sobre la empalizada, quietos,
un lagarto, las madreselvas y la hierba azul.

Escribir ahora
sobre la luz cegadora de aquel día
es como dormir un sueño blanquísimo,
puro hasta la ceguera

Tentou o iatagán

Metamorfosis I. Xaime Quessada

Tentou o iatagán unha ferida perfecta
como procuran as follas ceibes do lume,
sangue do fado que fecunda a maraxe
e o afán converte en tremor
nunha antese
alumada na sombra.

Así entran
os materias do sono,
para que todo pareza consumado
nos corposque irrompen no azul ciscado,
ao oficio dos clamores vitoriosos,
onde, dirimente, o paxaro
fende as sirgas do vento.


Versión en castellano:
Tentó el puñal

Tentó el puñal una herida perfecta
como intentan las hojas libres del fuego,
sangre del azar que fecunda la brisa
y el deseo convierte en temblor
en una floración
iluminada en la sombra.

Así entran
las materias del sueño
para que todo parezca consumado
en los cuerpos que irrumpen en el azul disperso,
al oficio de los clamores victoriosos,
donde, definitivo, el pájaro
rompe las redes del viento.

Onde repousa o devezo

Desnudo femenino visto desde atrás. Delacroix

Onde repousa o devezo como un arcano
que endexamais se rende
porque sempre foi leria.

Canto persistirá este sono de augas arredadas?
Rememorar un rostro amado, agora impenetrable
porque xa foi aquel corpo
intimo como un selo de existencia.

Datas lutuosas incumpridas,
sen termo buscándome.
A súa lembranza
será teimuda
porque ata o fin evoca a pedra
os seus xestos fósiles.


Versión en castellano

Donde yace el afán como un arcano
que nunca se rinde
porque siempre fue artificio.

Cuánto durará este sueño de aguas lejanas.
Recordar un rostro amado, ahora impenetrable,
porque ya fue aquel cuerpo
íntimo como un sello de existencia.

Fechas luctuosas incumplidas,
sin término buscándome.
Su memoria
será obsesiva
porque hasta el final evoca la piedra
sus gestos fósiles.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Na esvaída rede do visible

Impresión á saída do Sol. Monet.

Quedou atrapado
hermético
na esvaída rede do visible,
nunha esgurra moura de luz
moi vella.

Desertados vertedoiros,
varandas da tenrura
alumando
os seus cadáveres en movemento.


Versión en castellano
Na esvaída rede do visible

En la difuminada red de lo visible
Quedó atrapado
hermético
en la difuminada red de lo visible
en una arruga obscura de luz
muy vieja

Desertados vertederos
galerías de la ternura
iluminando
sus cadáveres en movimiento.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Todos somos Corbain


Alrededor de la mesa. Henri Fantin-Latour.

Por qué andas buscando entre cristales rotos
preguntas anacrónicas
sobre el destino
o la muerte;
nosotros
siempre tuvimos claro
que un ave
podría generar el cielo.

Nosotros somos Corbain
y venimos en nombre de los vivos
porque somos de vida,
porque somos la palabra que sueña
dentro del laberinto interminable
de la división celular.

Cuando tú
todavía apenas no eras,
ya navegaba lo maravilloso
dentro de tu pecho vacío;
los astros te habitaban
como bolas de fuego, escasas de signos viables.

Nosotros, mientras tanto,
arrancábamos raíces al aire
para que cualquiera pudiese descifrarlas;

descifrar por ejemplo:

"En la brisa temprana,
se izaban ondulando
horrorosas banderas
como si fuesen
las pieles todavía frescas
de hombres
recién asesinados"

Nosotros nunca compartimos
los gatos categóricos y los tiburones automáticos;
siempre deseamos
hombres de muertes diminutas
y de orden más libre;
un orden inestable
inmediato al desorden creativo.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Casi nunca, lo extraordinario

Antitrite. Salvador Dalí

Casi nunca, lo extraordinario
acontece por simple peripecia:
Alguien, deliberadamente,
ha roto una costura del infinito,
una grieta que empieza a gotear irrealidad
justo a la orilla de tus pies,
por eso hoy la tarde hace ruido,
el mar se vuelve espera
y sentimos en sus manos
maestras, la deriva de los continentes,
su insospechada y prehistórica experiencia;
en su absorto latido
muestra el tiempo su flor de aguas
con todos sus navíos y naufragios.

Las horas se acreditan lentas
girando
sus llaves aceitosas,
abriendo los cuerpos de seres que se elevan
en un azar de anonimato.

Nadie puede entender la repentina claridad
ni el inquietante proceder de lo nuevo.
Parece el Sol agrandarse
por un deseo de invocación
como si fuésemos
un retorno de luz hacia sus fuentes.

¡La escoria humana espuma el aire!
¿Qué es si no esa nieve espontánea
que rompe crujiente contra la hierba?

En dos almas enigmáticas
como cristales solitarios,
alguien susurra con impetuosa vehemencia:
−Mírame, siénteme
con esos ojos tuyos, derribados y antárticos.

domingo, 23 de septiembre de 2012

El tedio


City roofs (Edward Hooper)

Se despertaba muy lentamente
cuando la noche aún semejaba un gigante dormido.
Después, entornaba los párpados permitiendo la vida
y esas nubes triviales
que enfrían la mañana,
como una procesión de piedras pronunciadas con elegancia,
como ese primitivo amor a la unidad
en su imagen más pura,
aquel que en sus manos sostiene
todo el peso del tedio.

Leía libros con sabor a humus
… a tierra.
Las palabras se reflejaban en un vuelo sin despedidas;
se silenciaban a la vez, ensimismadas.

El ojo inmóvil implorando amor,
convaleciente y vírico,
referido a un recelo esencial y provocador,
agrio como el pulmón de un espejismo,
flemático como un desierto
con sus camellos secos.

El pozo, el gran pozo y el retroceso a la desolación,
al color de los ciegos,
al agua seca de los espacios siderales.

Seis toneladas de pensamientos
no alimentarán ni una sola idea de la muerte,
ni una sola idea de la inmensidad vacía de un cadáver.

¡Dios, qué inocente y simple es la muerte!
Es como un pájaro que de repente desciende sobre un charco,
bebe en dos picotazos rápidos
y luego se dispersa anónimo en la gran migración.

sábado, 22 de septiembre de 2012

La infección de los hierros

Carcase of Meat and Bird of Prey. Francis Bacon

La edad nos harta,
pura en su indiferencia

−Mírame con tu herniado ojo
de distorsionado fulgor
¡qué largas son las aguas que exceden su gemido!

Pero siempre me quedará l
un insomne placer a seguir ardiendo.
Me quedará el peligro, toda la incertidumbre.
Me quedarán
los puntos que se evaden al rozar de los pasos,
el brillo de los peces en los mares nocturnos.

Bésame con tu labio húmedo
y que venga tarde el silencio,
cabal como un cuchillo.
Mi carne no recelará
la infección de los hierros.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

El miedo de Corbain


Toda certeza y persuasión cedieron
ante aquel óxido del tiempo.
Era un otoño barnizado
que ya no lamentaba la muerte del estío.
Renqueando irrumpió una luz cansada
con todo el viento amontonado adentro de la casa.
Inquietantes
se excitaron las mesas y las sillas,
los hierros y los mármoles,
alimentando una ansiedad como vivida en una brasa.

Corbain no pudo predecir el miedo de las manos.
Un frío de glaciar
recorría su cuerpo cuarteando la carne.
Tenía barro en la mirada,
y su densa humedad
acababa por delatar aquellos ojos grandes.

Como esa lasitud
que siempre se diluye en la calima,
así iban cobrando su extensión
todas las cosas que había perdido.
Apretó el cuerpo
contra la esquina más oscura
y mirando el rectángulo brillante de la puerta
dijo:
ahí viene a buscarme el mundo.

sábado, 15 de septiembre de 2012

La lluvia arde

Playa. Joaquín Sorolla

Has de recoger la cosecha
de la nostalgia, y tendrás
de consumirla lentamente,
como las piedras se consumen en el río
o las mareas en la sombra.
La lluvia arde
cuando lo desterrado regresa del olvido.
La pluralidad del agua es renacimiento;
pequeños gérmenes
que se revuelven llenos de salitre
en playas gigantescas −ese espacio brutal
donde se postran
y mueren los relámpagos.

Todo se urde desde
un universo en vilo;
la destrucción se expande
como una ciudad sin límites.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Recoge al hombre caído

Partida de los más jóvenes hacia la guerra. Peter August Böckstiegel.

Recoge al hombre caído,
rígido
o enloquecido,
cuando sus ojos prolonguen un vértigo rojo.

Comienza a amarlo
sin publicar apenas
sus articulaciones,
tal como un ángel
en las quimeras de una mariposa nocturna.

Arrópalo desnudo
con una camisa ligera,
cuélgalo en un perchero dentro de un armario vacío
y sostendrás la carne de la ausencia.

Una fibra última
palpitando en los labios,
será su palabra final;
el signo que los dioses
todavía frecuentan
en la sangre reseca de las ruinas.

viernes, 10 de agosto de 2012

En el jardín de la casa de Pilatos

Jardín de la casa de Pilatos

En Sevilla, a la cuatro de la tarde,
cuatro soles hambrientos retumbaban
despeñándose rojos por los montes;
agrandaba el jardín ante la sangre,
la umbría deliraba sed de tiempo
y la tarde expandía su demora.

El profano marfil de las efigies
vaporizaba el sueño de la luz.
Se glorificó el verde más errático
y fue polvo inmolado en los insectos.
Derramaban los muros en los llantos
amarguras disueltas en la fuente.
El catarro del grifo se hizo ronco;
los peces se atoraban en el agua.
Los paseos trotados en la niebla
y telarañas sucias de horas canas
revestían veredas y parterres.

Mientras ella dormía en un banquillo,
una lúbrica esencia despertó
y extendió su designio, confundida
con los acalorados balbuceos
de los ramajes en la hora cumbre.
Un benéfico augurio de palomas
ceñía la dulzura de sus pechos.
Sus piernas, en dos cuerpos taciturnos,
sutiles, presentían descarnadas.
Una angustia empedraba sus delicias
―cárdena y confundida cruz remota.
Una nevada de ámbar anegó
su vientre ―sensorial como la nube
exaltada de sexo cuando amó
bajo el Sol de Castilla ―años atrás.
Entre los muslos rubios mis dos manos;
un cárdeno pudor ―febril urgencia
subía su columna vertebral
como un columpio roto con chiquillo
adentro que se eleva disparado
esparciendo virutas en el cielo.
Todo el aire restante se partía
provocando extensiones de su cuerpo.
―su yo sería más que el yo de ella,
con el yo de otros más: mármol divino,
pájaros detenidos, hojas muertas…
sería soledad con azotea
interior que aglutina tanta gente
como las espesuras tragan luz.

Tibias, prestas, sus manos minerales,
por el ópalo rosa de un nudillo,
se dislocaba su alma; como espada
se hundía en la espesura del silencio,
en la matriz vacía de los vidrios,
que ―cual madre cabal― toda se colma
de manantiales lácteos; sustento
proteico en lo profundo del instante.

miércoles, 25 de julio de 2012

A dónde he ido yo

La carreta voladora. Marc Chagall


Desde las máquinas o los gigantes
ladera abajo vierto,
en una pincelada roja,
la sangre distraída,
las colmadas riberas,
las lágrimas,
sus más hermosas crines.

Desde allí arrastraré la lluvia
precipitando sus brillantes pérgolas.
Ensancharé los créditos del cielo,
los *trueles errabundos sobre aquel despojo de nubes,
sus alvéolos atrapando todo el aire de los espejos.

Libraré a los insectos con sus sedas de vivaces crisálidas.
de élitros multiplicados y animosos.
Desde las más altas coronas
pronunciaré los términos del agua,
las voces que los hombres no revelan.

Sumergiré la desaparición.
Serán puros los ritos, infinita la luz.
Son los ojos sus sacerdotes.
La celebran, la sacralizan,
la mitifican.

Y tú, no llores más,
ya el amor es un polvo blanquísimo
que se extiende lentamente
por las cánulas de las manos.
Aproxímate a mí mientras franqueo la frontera diurna.
Sobre una tierra antigua continúo buscando
a dónde he ido yo todo el resto del sueño.

*truel (en galego).- Arte de pesca que consiste en un aro con una red en forma de saco, atado a un mango largo

domingo, 22 de julio de 2012

En el laberinto

The Making of a Fresco Showing the Building of a City. Diego Rivera

Hoy la luz del crepúsculo ha embrujado tus ojos
—Entra en el laberinto,
sumérgete en el caldo de las horas.
El juego de la sombra ya se mueve.
Habrá misterios, manos imprevistas.
Habrá vino, habrá sangre, mucha sangre.
Habrá cantos, imágenes posibles.
Habrá sexo. También tendremos mar.

Hablo del tiempo del caballo,
de la omisión vertiginosa,
de dioses en oscuros trípodes
y tactos cristalinos.
Perpetuamente el barro
arropará tus huesos jóvenes.
Aquí el aire es madera que arde y pasa;
ceniza ciega al sol... tiniebla,
la sombra desollada y su ala oscura;
puños con paso prieto y cielo clausurado;
plenitud de los sueños, condena prohibida.

¿Gozarías naciendo
en un abrir y cerrar de ojos?
Los adeptos al mar siempre dicen adiós.
Van navegando
con sus crateras llenas de salitre,
con sus relojes locos,
ciñendo los relámpagos
y la velocidad de su elegancia,
sobre todo su acorde de luz nítida;
con el oído hecho música;
el tacto, mano,
sabor;
y el ojo, Venus,
el cuerpo interminable,
olor

miércoles, 11 de julio de 2012

Cuándo será el día del sacrificio

People in the sun. Edward Hooper

Hay trampas de realidad que no pueden cuajarse:
por ejemplo: Trae la aurora el blanco universal,
la madurez del entusiasmo y la esperanza concluida,
todo gravemente preciso;
y se lleva la noche un animal voluptuoso,
la sinfonía
de lo que viene vaheando en los sueños.

Pero hay recorridos, profundas interioridades
donde la sangre
se ciñe definida, calando el cielo del espejo.
Algo así como cuando cae la estrella de la muerte
y la jornada vierte la luz de sus prostíbulos.
Es así la acerada médula de la congoja.
Es como un humo que socava el aire y acrecienta lo ilimitado.
Es la ruina triunfante bajo la hechicería de las flores;
sus seductores pétalos retuercen la imaginación
mientras el aroma se coagula al sol de medianoche.

Es el mar quien concibe a todos los navíos.
Pero es el hierro de los vientos
el que abre la espiral de los naufragios.
¿Cuándo será el día del sacrificio?
¿Hasta qué lugar llega la sombra?