Viento. Wou-Ki - (Zao Wou-Ki)
I
Ás veces, nos remuiños
do vento
poden vagar palabras miñas
esvaecidas,
e chegar a ti enganadas,
perder a primeira intención
e cun renovado devezo,
cunha nova amplitude de aireada experiencia,
tentarte.
II
Agora, aí, neses lirios,
ábrense as túas mans
branquísimas.
Báñate aquí, nese gurgullo, mentres
o teu ventre esparexa sal.
Alí, mira, na sabia dos plátanos
decorre o celme
dos teus nevados peitos.
A túa mente sobe a montaña;
os teus sonos son a brétema que irrompe no piñeiral.
Versiones en castellano:
I
A veces, en el viento,
pueden vagar palabras mías
perdidas y llegar a ti equivocadas,
perder la primera intención
y con un renovado gozo,
con un nuevo sentido de aireada experiencia,
tentarte.
II
Ahora, ahí —en esos lirios—
se abren tus manos
blanquísimas.
Báñate aquí,
en esta fuente,
mientras tu vientre esparce sal.
Allí, mira, en la sabia de los plátanos
corre el sabor de tus nevados pechos.
Tu mente sube la montaña.
Tus sueños son la bruma que irrumpe en el pinar.
martes, 30 de abril de 2013
sábado, 27 de abril de 2013
La extensión de la amenaza
Alexander Greeting A.B. Seaman Ulysses M.A. Evans, Jr., at the Food of the Colossus of Peanigh. Malcolm Morley
Ahora que el miedo nos sacude
en la intimidad de la lluvia
y en el humo latente de la niebla,
quiero volver a germinar sin rumbo
en los vivaces elementos que las cosas inflaman.
Como una piedra en un mar que desciende,
quiero hundirme hasta el fin y con toda la sangre
al revés;
sin buscar alguna tristeza que muera,
disiparme
en un extravío remoto
que aun no sea recuerdo.
Arribar allá, donde los andenes marítimos
son como caballos azules
que atraviesan trotando los océanos,
persiguiendo los nombres aun no ratificados,
los nombres sin los hombres,
los hombres sin los nombres.
Donde sean inseparables
hierba y viento, piel y sudor.
Pronunciar larga y dura la pena
en una borrachera mordida por el rayo.
Inventar figuras que piensen estar viviendo,
colmillos delicados que perforen suavemente
la carne de la sombra,
crepitando despacio sus húmedas pasiones.
Cuerpos sin definir apenas,
montes que rugen
como exaltados dinosaurios
de peso silencioso
por prehistórica ruina.
Ahora que el miedo nos sacude
en la intimidad de la lluvia
y en el humo latente de la niebla,
quiero volver a germinar sin rumbo
en los vivaces elementos que las cosas inflaman.
Como una piedra en un mar que desciende,
quiero hundirme hasta el fin y con toda la sangre
al revés;
sin buscar alguna tristeza que muera,
disiparme
en un extravío remoto
que aun no sea recuerdo.
Arribar allá, donde los andenes marítimos
son como caballos azules
que atraviesan trotando los océanos,
persiguiendo los nombres aun no ratificados,
los nombres sin los hombres,
los hombres sin los nombres.
Donde sean inseparables
hierba y viento, piel y sudor.
Pronunciar larga y dura la pena
en una borrachera mordida por el rayo.
Inventar figuras que piensen estar viviendo,
colmillos delicados que perforen suavemente
la carne de la sombra,
crepitando despacio sus húmedas pasiones.
Cuerpos sin definir apenas,
montes que rugen
como exaltados dinosaurios
de peso silencioso
por prehistórica ruina.
jueves, 25 de abril de 2013
Do puro e impuro
Night. Wassily Kandinsky.
Unha vez que a luz
se ateiga de sombra,
non a proclama, apréndea
lentamente
nun abraiado silencio.
A súa aparencia non cambia, e só
a beleza, o seu celme deléitaa.
A pureza contén en se mesma,
é
unha opresión de impureza,
pois nela delóngase e nela complétase.
Unha vez que o puro cingue o impuro,
non o mostra,
apréndeo lentamente,
en mesturado silencio.
A súa aparencia non cambia, e só
a beleza o seu sabor deléitao.
Versión en castellano:
Una vez que la luz se satura de sombra,
no la proclama,
la aprende lentamente
en un extasiado silencio.
Su apariencia no cambia,
y sólo la belleza, su sabor la deleita.
La pureza contiene en si misma,
es,
una represión de impureza,
pues en ella se alarga y en ella se completa.
Una vez que lo puro abraza lo impuro,
no lo muestra,
lo aprende lentamente,
en mezclado silencio.
Su apariencia no cambia,
y sólo la belleza,
su sabor lo deleita.
Unha vez que a luz
se ateiga de sombra,
non a proclama, apréndea
lentamente
nun abraiado silencio.
A súa aparencia non cambia, e só
a beleza, o seu celme deléitaa.
A pureza contén en se mesma,
é
unha opresión de impureza,
pois nela delóngase e nela complétase.
Unha vez que o puro cingue o impuro,
non o mostra,
apréndeo lentamente,
en mesturado silencio.
A súa aparencia non cambia, e só
a beleza o seu sabor deléitao.
Versión en castellano:
Una vez que la luz se satura de sombra,
no la proclama,
la aprende lentamente
en un extasiado silencio.
Su apariencia no cambia,
y sólo la belleza, su sabor la deleita.
La pureza contiene en si misma,
es,
una represión de impureza,
pues en ella se alarga y en ella se completa.
Una vez que lo puro abraza lo impuro,
no lo muestra,
lo aprende lentamente,
en mezclado silencio.
Su apariencia no cambia,
y sólo la belleza,
su sabor lo deleita.
martes, 23 de abril de 2013
Entrar ao outro
El paso del tiempo. Certamen I (Ciudad de la pintura)
Entrar no outro
en mi mesmo
a través do compás dun corte limpo.
Entrar ao outro no tento
que conspira na sombra,
Entrar na larada que abrasa
a pupila do tigre.
Entrar en min
como auga na terra,
Fuxir de min
como sangue na lastra.
Versión en castellano:
Entrar al otro, al yo mismo,
en el compás
de un corte limpio
Entrar al otro
en el tacto que embauca a la sombra
en el fuego que abrasa la pupila del tigre.
Entrar en mí
como agua en la tierra,
Huir de mí
como sangre en la herida.
Entrar no outro
en mi mesmo
a través do compás dun corte limpo.
Entrar ao outro no tento
que conspira na sombra,
Entrar na larada que abrasa
a pupila do tigre.
Entrar en min
como auga na terra,
Fuxir de min
como sangue na lastra.
Versión en castellano:
Entrar al otro, al yo mismo,
en el compás
de un corte limpio
Entrar al otro
en el tacto que embauca a la sombra
en el fuego que abrasa la pupila del tigre.
Entrar en mí
como agua en la tierra,
Huir de mí
como sangre en la herida.
martes, 16 de abril de 2013
El forjador de tierra

El caminante sobre el mar de nubes. Caspar David Friedrich
Lograrás extender un milagro radiante,
tornar al forjador de la tierra en el viento,
abriendo manantiales bajo cielos de trigo.
Serás ruido... maestro sobre las estampidas
de la hora primera. Subsistirás diluido
en la templada savia del bosque de laurel
―penumbra de resinas y de excitados troncos.
Serás la tierra joven de humus negro y fecundo.
Germinando a través del ojo de las garzas,
verás la combustión de glucosa en las células.
Tibio te besará el labio del verano.
Un elixir carnal brotará en tu pletórica
morada, rebosante de fragancia y bullicio
―el sudor cristalino que clama en el aliento
de los vientres y huevos cuajados de criaturas.
El ocaso serás en la enlunada sien,
en el color febril que en las jaras delira.
Serás la palidez de un lago rico en aves,
lienzo que nutrirá los ojos de los niños,
el avizor silencio de su cuerpo espontáneo.
Serás un corazón de veloces latidos,
curvando como juncos la mañana pimienta,
la revuelta marina ―flanco añil del abismo.
Amarás el tumulto en toda la espesura;
allí donde las sombras celan tu desnudez
y la hierba se ciñe apretando tus muslos.
Serás la negra chova y el fantasma del Castro,
convocado en salitre, tormenta y aguacero.
Serás agua salvaje en su tránsito puro;
hundirás luz con piedra en un mar desmedido.
Tu destino será la sed de las estirpes
forjadas en la tierra ―mineral del olvido.
Pero regresarás divulgado en la sangre,
en relente de bruma, deshonrando a las Moiras.
Los cuerpos vivos
Las señoritas de Avignon. Pablo PicassoMuere en los cuerpos vivos el purpúreo filo,
la antorcha solitaria de un espacio quebrado.
Yace en los cuerpos vivos el astro derrumbado
de confuso sabor a cosmos intranquilo.
Vierten los cuerpos vivos extracto de berilo,
desperdicio impaciente de bólido apagado.
Los cuerpos vivos abren un borde deshuesado
―el dolor de la médula de un caos en sigilo.
Es el cuerpo instantáneo la transacción hostil
que acrecienta en la piel un tacto quebradizo
―el barro del placer, ciego afán taciturno.
Todas las manos saben del delirio nocturno,
del tejido templado al fuego de un hechizo
que encandece los cuerpos de pálpito sutil.
Todo o tempo sen ti
Arbol seco. Fotografía de Gabriel
O estrago dunha dor harmónica
que lentamente
fende todas as canles;
o outro xeito,
non o inerte, senón
todo o tempo sen ti.
Versión en castellano:
La derrota de un dolor armónico
que lentamente
quebranta todos los cauces;
la otro forma,
no lo inerte,
sino todo el tiempo sin ti
O estrago dunha dor harmónica
que lentamente
fende todas as canles;
o outro xeito,
non o inerte, senón
todo o tempo sen ti.
Versión en castellano:
La derrota de un dolor armónico
que lentamente
quebranta todos los cauces;
la otro forma,
no lo inerte,
sino todo el tiempo sin ti
sábado, 13 de abril de 2013
Al son del fundamento
Pez. Gabriel Celaya
"insofocable son del fundamento”
(del “Visita a Guanabacoa” José Ángel Valente)
Ao ollo que é puñal
cando o sangue arranxa toda a luz ao gume.
Á raíz esganada
na cobiza de ser
soñado insólito.
Á bágoa exsangüe
nun ventre ermo.
Á pena do laio da quenlla,
—ese que desbordou
co seu pranto o océano.
Ao ritmo
dun deus incandescente.
Ao son do fundamento.
Versión en castellano:
Al ojo que es puñal
cuando la sangre arrastra toda la luz al filo.
A la raíz estrangulada
en la urgencia de ser
soñado insólito.
A la lágrima exangüe
en un vientre yermo.
A la pena, al lamento del tiburón
―ese que desbordó
con su llanto el océano.
Al ritmo
de un dios incandescente.
Al son del fundamento.
"insofocable son del fundamento”
(del “Visita a Guanabacoa” José Ángel Valente)
Ao ollo que é puñal
cando o sangue arranxa toda a luz ao gume.
Á raíz esganada
na cobiza de ser
soñado insólito.
Á bágoa exsangüe
nun ventre ermo.
Á pena do laio da quenlla,
—ese que desbordou
co seu pranto o océano.
Ao ritmo
dun deus incandescente.
Ao son do fundamento.
Versión en castellano:
Al ojo que es puñal
cuando la sangre arrastra toda la luz al filo.
A la raíz estrangulada
en la urgencia de ser
soñado insólito.
A la lágrima exangüe
en un vientre yermo.
A la pena, al lamento del tiburón
―ese que desbordó
con su llanto el océano.
Al ritmo
de un dios incandescente.
Al son del fundamento.
domingo, 7 de abril de 2013
Cuerpo
Floresta. Max Ernst
Corpo,
de min afloras, reverencia
de inaccesíbel ceno,
rumor
de cinza derrubada
—ferida que na auga
se pecha sen a cicatriz.
Versión en Castellano:
Cuerpo,
de mí afloras, reverencia
de inaccesible gesto;
rumor
de la ceniza desplomada
—herida
que en el agua
se cierra sin la cicatriz.
Corpo,
de min afloras, reverencia
de inaccesíbel ceno,
rumor
de cinza derrubada
—ferida que na auga
se pecha sen a cicatriz.
Versión en Castellano:
Cuerpo,
de mí afloras, reverencia
de inaccesible gesto;
rumor
de la ceniza desplomada
—herida
que en el agua
se cierra sin la cicatriz.
jueves, 28 de marzo de 2013
Extremadura: cuando dejo tu luz

Embalse de Torrejon-Tajo. Parque de Monfragüe
Extremadura,
cuando dejo tu luz,
cuando dejo tus cielos y dehesas,
raíces como llamas
palpitan en las ubres de los campos,
se lamentan encinas y alcornoques,
enmarañados en sudarios blancos.
Me voy entre corrales
que expanden la esencia de Hervás,
con el impulso de la brisa
corriendo un laberinto de colores y sombras,
Me voy
con la luz de los ojos encendiendo la judería,
con el murmullo del rosal
agitado por un guante de gorriones.
Me marcho con los buitres en la paz de Monfragüe,
cuando los brotes de la lluvia
duermen el vientre de las nubes,
y a lo lejos, el Tajo serpentea
fantaseando aves en su espejo.
Me marcho,
Cáceres incendiada,
cuando suena la música amarilla
de oscuros limoneros
bajo el pálido nácar de la luna.
miércoles, 27 de marzo de 2013
Catedral
Catedral de León (Nave central)
Al poeta Julio González, leonés exiliado en Bilbao
Catedral, gigantesca luminaria
que enciende su armadura
en los tizones de la sombra.
La llama tras los gestos
profundiza en las máscaras.
Catedral, en tus vidrios el tiempo está apretado
como una granada madura.
Aquietan el silencio
dos aceros devueltos a tus flancos
mientras crece el misterio de un velado torbellino.
La piedra estalla
ante el delirio de color que arde
en tus fachadas,
y ya, las horas, libres de su encierro,
reposan absolutas en las calles.
Son
tiempo habitado
que progresa y madura.
Es tu inasible devenir
repartido en dos mundos
―erráticas entrañas golpeando luz y sombra.
Catedral, brasero de siglos,
estrella de aleteo intacto,
escinde tus enigmas
en una transparencia desollada.
Al poeta Julio González, leonés exiliado en Bilbao
Catedral, gigantesca luminaria
que enciende su armadura
en los tizones de la sombra.
La llama tras los gestos
profundiza en las máscaras.
Catedral, en tus vidrios el tiempo está apretado
como una granada madura.
Aquietan el silencio
dos aceros devueltos a tus flancos
mientras crece el misterio de un velado torbellino.
La piedra estalla
ante el delirio de color que arde
en tus fachadas,
y ya, las horas, libres de su encierro,
reposan absolutas en las calles.
Son
tiempo habitado
que progresa y madura.
Es tu inasible devenir
repartido en dos mundos
―erráticas entrañas golpeando luz y sombra.
Catedral, brasero de siglos,
estrella de aleteo intacto,
escinde tus enigmas
en una transparencia desollada.
martes, 26 de marzo de 2013
Comtemplemos el orbe superior
Noche estrellada. Vicent Van Gogh
“Miremos. En el orbe superior se entretejan
el firmamento cuádruple que sostiene el diluvio
y las inalterables estrellas planetarias”
Jorge Luis Borges
Triunfales, en el orbe superior,
las constelaciones se encauzan infiltrando la plenitud.
Es el orbe una redención de la carne infinita
y de todas las voces ultimadas.
Regálame el enigma,
el ritmo de esa melodía cegadora,
y observemos el orbe superior,
el número secreto tras la plata encendida.
los semblantes de la luz en frío naufragados.
Contemplemos el orbe superior,
los claveles de la obertura, la materia del tiempo.
Trencemos un diluvio en ese cementerio mineral.
Contemplemos, latentes,
los temblores de las centellas
los símbolos hipnóticos en piedra encandecidos
¡Y gritad siempre,
proclamad
que habéis sentido!
“Miremos. En el orbe superior se entretejan
el firmamento cuádruple que sostiene el diluvio
y las inalterables estrellas planetarias”
Jorge Luis Borges
Triunfales, en el orbe superior,
las constelaciones se encauzan infiltrando la plenitud.
Es el orbe una redención de la carne infinita
y de todas las voces ultimadas.
Regálame el enigma,
el ritmo de esa melodía cegadora,
y observemos el orbe superior,
el número secreto tras la plata encendida.
los semblantes de la luz en frío naufragados.
Contemplemos el orbe superior,
los claveles de la obertura, la materia del tiempo.
Trencemos un diluvio en ese cementerio mineral.
Contemplemos, latentes,
los temblores de las centellas
los símbolos hipnóticos en piedra encandecidos
¡Y gritad siempre,
proclamad
que habéis sentido!
jueves, 21 de marzo de 2013
Contra los vidrios
Clothing store. Richard Estes.
Contra los vidrios
la seda de tus labios sacramentales,
tu lengua traducida a mariposas.
Tu esplendor es el semen que fertiliza el aire,
un coágulo ebrio del asombro,
el ascua de los vidrios
proyectando un hechizo sin murmullos,
o más bien sin sentir el brillo del olfato.
Contra los vidrios
he llegado al desollamiento
encaramado al éxtasis de tus muslos imberbes
con apenas la seda del dulce romavali.
Contra los vidrios
la codicia abandonada
al precipicio donde se escombran todas las tristezas
y el rencor del sentido defraudado.
Contra los vidrios
carnea el bronce de tus nalgas temblorosas.
Contra los vidrios
te estoy leyendo el alma.
Camino a Sevilla
Campo de amapolas
El silencio despierta,
huye y se esconde
en la hierba amarilla de este páramo
que, mancillado, extiende su pecho contra el cielo.
Crepitan pájaros inmóviles
en el azul más puro, en el deseo grana.
Una rosada pulpa
tiembla en sus muslos rubios.
Un jadeo cual eco que se oprime,
reflejo que transpira,
asciende rayando la tarde.
Nadie lo escucha.
El tiempo cabecea en un instante
desmesuradamente largo,
lento.
miércoles, 6 de marzo de 2013
Percibo un rumor apacible
Grainval Near Fécamp. Claude Monet
Hay naves en el cielo, perdidas a lo lejos.
Marfil, la escarcha riela entre la bruma.
Es la rosa del alba: sol en la leche evaporada.
Percibo un rumor apacible de distancia remota;
cafeteras de acero calentando una memoria empantanada,
…aquellas carretillas trotando bajo el monte,
chocando descarriadas al pie de los cantiles.
A veces, se produce una señal
y desde su destello se siente la condena renovada;
el perfil de la pena se restituye líquido,
chorreado en la lluvia,
resbalando en la queja íntima de una omisión
o de un recuerdo pálido
—cualquier noción de un ser
gravemente desesperado.
Nada me importan ya los sesudos problemas de los hombres.
La furia sancionada de lo humano,
su llaga de violencia comunal, me desalienta.
Sólo deseo el labio ardiente, la palabra voraz,
una herencia posible en la belleza,
el impróvido vientre insomne,
enfebrecido en el carbón de un sueño
―armonía.
Hay naves en el cielo, perdidas a lo lejos.
Marfil, la escarcha riela entre la bruma.
Es la rosa del alba: sol en la leche evaporada.
Percibo un rumor apacible de distancia remota;
cafeteras de acero calentando una memoria empantanada,
…aquellas carretillas trotando bajo el monte,
chocando descarriadas al pie de los cantiles.
A veces, se produce una señal
y desde su destello se siente la condena renovada;
el perfil de la pena se restituye líquido,
chorreado en la lluvia,
resbalando en la queja íntima de una omisión
o de un recuerdo pálido
—cualquier noción de un ser
gravemente desesperado.
Nada me importan ya los sesudos problemas de los hombres.
La furia sancionada de lo humano,
su llaga de violencia comunal, me desalienta.
Sólo deseo el labio ardiente, la palabra voraz,
una herencia posible en la belleza,
el impróvido vientre insomne,
enfebrecido en el carbón de un sueño
―armonía.
sábado, 16 de febrero de 2013
2058 unha odisea do espazo
Fotograma de 2001 Una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968)
a Rafel Calle, 2007 unha odisea poética dos foros Alaire.
Das cousas que regresan ao coñecemento.
De onde provén a lumarada
desa inmensa penetración.
Do xúbilo instintivo
creando o tempo.
Na fartura da natureza;
no colmo
de toda a súa acción
para sempre espida
e manancial.
Transcendido universo
ou celebrado mar
nunha cadencia interna
que agora pode ser.
O deus, ao fin,
un home calquera entre os homes;
o deus do nome,
introito de todos os nomes.
Versión en castellano:
Titulo: 2058 una odisea del espacio
a Rafel Calle, 2007 una odisea poética de los foros Alaire.
De las cosas que regresan al conocimiento.
De donde proviene la hoguera
de esa inmensa penetración.
Del júbilo instintivo creando el tiempo.
En la hartura
de la naturaleza,
en el colmo de toda su acción
para siempre desnuda
y manantial.
Transcendido universo
o celebrado mar
en una cadencia
interna, que ya puede ser.
El dios, al fin,
un hombre más entre los hombres;
el dios del nombre
principio de todos los nombres.
a Rafel Calle, 2007 unha odisea poética dos foros Alaire.
Das cousas que regresan ao coñecemento.
De onde provén a lumarada
desa inmensa penetración.
Do xúbilo instintivo
creando o tempo.
Na fartura da natureza;
no colmo
de toda a súa acción
para sempre espida
e manancial.
Transcendido universo
ou celebrado mar
nunha cadencia interna
que agora pode ser.
O deus, ao fin,
un home calquera entre os homes;
o deus do nome,
introito de todos os nomes.
Versión en castellano:
Titulo: 2058 una odisea del espacio
a Rafel Calle, 2007 una odisea poética de los foros Alaire.
De las cosas que regresan al conocimiento.
De donde proviene la hoguera
de esa inmensa penetración.
Del júbilo instintivo creando el tiempo.
En la hartura
de la naturaleza,
en el colmo de toda su acción
para siempre desnuda
y manantial.
Transcendido universo
o celebrado mar
en una cadencia
interna, que ya puede ser.
El dios, al fin,
un hombre más entre los hombres;
el dios del nombre
principio de todos los nombres.
jueves, 7 de febrero de 2013
Pensa
Sirena alada. Urbano Lugrís
Pensa:
Torres albelas.
Pedra que xira nunha auga redonda.
O Alma toda a ceo raso.
A afección cansa do regreso.
A noite que se move
acougada,
confundida co misterio,
coas pedras que escintilan no solpor
nalgún camiño de retallos.
Torres albelas.
Pedra que xira nunha auga redonda.
O rosada da ave.
As areas do Sol.
O invencible bordo do medo.
Cadeas cheas,
cheas de homes e de terra.
Todas as febres
que se estilan á tarde
nalgún lugar sen corpo.
Torres albelas.
Pedra que xira nunha auga redonda.
O canto ha de acenderse
no cristal da pupila,
como o silencio á beira da verdade.
Torres albelas.
Pedra que xira nunha auga redonda.
Cintura azul
nunhas mans que a envolven
có imprevisto aloumiño
da carne branca
Pensa cos corpos e o pasado
non existen
pero vivimos
neles e para eles.
Torres albelas.
Pedra que xira nunha auga redonda.
Versión en castellano:
Piensa
Piensa:
Torres blanquísimas.
Piedra que gira en un agua redonda.
El Alma toda a cielo raso.
La inclinación cansada del regreso.
La noche que se mueve
serena
confundida con el misterio,
con las piedras que brillan en la bruma
en algún senda hecha jirones.
Torres blanquísimas.
Piedra que gira en un agua redonda.
El rocío del ave.
Las arenas del Sol.
El invencible borde
del miedo.
Cadenas llenas,
llenas de hombres y de tierra.
Todas las fiebres
que se destilan a la tarde
en algún espacio sin cuerpo.
Torres blanquísimas.
Piedra que gira en un agua redonda.
El canto ha de encenderse
en el cristal de la pupila,
como el silencio
a la orilla de la verdad.
Torres blanquísimas.
Piedra que gira en un agua redonda.
Cintura azul
en unas manos que la envuelven.
con la espontánea
caricia de la carne blanca.
Piensa que el cuerpo y el pasado
no existen
pero vivimos
en ellos y para ellos.
Torres blanquísimas.
Piedra que gira en un agua redonda.
Pensa:
Torres albelas.
Pedra que xira nunha auga redonda.
O Alma toda a ceo raso.
A afección cansa do regreso.
A noite que se move
acougada,
confundida co misterio,
coas pedras que escintilan no solpor
nalgún camiño de retallos.
Torres albelas.
Pedra que xira nunha auga redonda.
O rosada da ave.
As areas do Sol.
O invencible bordo do medo.
Cadeas cheas,
cheas de homes e de terra.
Todas as febres
que se estilan á tarde
nalgún lugar sen corpo.
Torres albelas.
Pedra que xira nunha auga redonda.
O canto ha de acenderse
no cristal da pupila,
como o silencio á beira da verdade.
Torres albelas.
Pedra que xira nunha auga redonda.
Cintura azul
nunhas mans que a envolven
có imprevisto aloumiño
da carne branca
Pensa cos corpos e o pasado
non existen
pero vivimos
neles e para eles.
Torres albelas.
Pedra que xira nunha auga redonda.
Versión en castellano:
Piensa
Piensa:
Torres blanquísimas.
Piedra que gira en un agua redonda.
El Alma toda a cielo raso.
La inclinación cansada del regreso.
La noche que se mueve
serena
confundida con el misterio,
con las piedras que brillan en la bruma
en algún senda hecha jirones.
Torres blanquísimas.
Piedra que gira en un agua redonda.
El rocío del ave.
Las arenas del Sol.
El invencible borde
del miedo.
Cadenas llenas,
llenas de hombres y de tierra.
Todas las fiebres
que se destilan a la tarde
en algún espacio sin cuerpo.
Torres blanquísimas.
Piedra que gira en un agua redonda.
El canto ha de encenderse
en el cristal de la pupila,
como el silencio
a la orilla de la verdad.
Torres blanquísimas.
Piedra que gira en un agua redonda.
Cintura azul
en unas manos que la envuelven.
con la espontánea
caricia de la carne blanca.
Piensa que el cuerpo y el pasado
no existen
pero vivimos
en ellos y para ellos.
Torres blanquísimas.
Piedra que gira en un agua redonda.
lunes, 4 de febrero de 2013
Nas fontes vivas do corazón
Vista mariña. Urbano Lugrís
Sedelas moi sutís entretecen o aire
onde os insectos
remedan
o solpores de outono;
instantes acendidos que persisten
nos máis precarios
esquecementos;
na evocación do cristal da lagoa queda;
no adiáforo encanto que flúe do perplexo;
nos vasos lánguidos onde salientan
certos xeranios de desganada luxuria;
na intuición do inabarcable por fin aberto
ao crible ou ao auxilio dunha luz hermética;
e outra vez aquí
na finxida demanda da palabra,
nas fontes vivas do corazón.
Versión en Castellano:
En las fuentes vivas del corazón
Sedales muy sutiles entretejen el aire
donde los insectos simulan
los atardeceres de otoño;
instantes encendidos que persisten
en los olvidos más precarios;
en la evocación del cristal de la laguna quieta;
en la eventual belleza que germina de lo perplejo.
en los búcaros lánguidos donde asoman
ciertos geranios de desganada lujuria;
en la clarividencia de lo inabarcable
por fin abierto a lo creíble
o al auxilio de una luz hermética;
y otra vez aquí;
en la fingida demanda de la palabra,
en las fuentes vivas del corazón.
Sedelas moi sutís entretecen o aire
onde os insectos
remedan
o solpores de outono;
instantes acendidos que persisten
nos máis precarios
esquecementos;
na evocación do cristal da lagoa queda;
no adiáforo encanto que flúe do perplexo;
nos vasos lánguidos onde salientan
certos xeranios de desganada luxuria;
na intuición do inabarcable por fin aberto
ao crible ou ao auxilio dunha luz hermética;
e outra vez aquí
na finxida demanda da palabra,
nas fontes vivas do corazón.
Versión en Castellano:
En las fuentes vivas del corazón
Sedales muy sutiles entretejen el aire
donde los insectos simulan
los atardeceres de otoño;
instantes encendidos que persisten
en los olvidos más precarios;
en la evocación del cristal de la laguna quieta;
en la eventual belleza que germina de lo perplejo.
en los búcaros lánguidos donde asoman
ciertos geranios de desganada lujuria;
en la clarividencia de lo inabarcable
por fin abierto a lo creíble
o al auxilio de una luz hermética;
y otra vez aquí;
en la fingida demanda de la palabra,
en las fuentes vivas del corazón.
sábado, 19 de enero de 2013
Actualidad del 39
El periodista británico Raymond Walker arriesga vida cruzando bajo las balas el Puente international desde Irún hacia Hendaya llevando en sus brazos a un bebé refugiado.
En el presente año,
la tierra
se pobló de cadáveres;
los hombres
acabaron así,
como los días,
todos ellos muertos,
noche tras noche.
Se rindieron
desahuciados
por la traición pública.
El semblante avieso y feroz,
la sombra,
la conciencia, que nunca ya
pudo huir de sí misma.
Todo, en los asesinos,
es quietud y luz fría.
Mientras nos acompaña
el llanto agudo del violín,
vamos buscando los paredones.
Muchos no se resignan
a esos túmulos clandestinos
donde fueron devueltos
los humillados.
Se rindieron
vencidos
por la traición pública.
En medio de la nada,
los hombres
con cirios encendidos en las manos
buscan el Sol
al final de un mar
muy lejano.
El semblante avieso y feroz,
la sombra,
la conciencia que nunca ya
pudo huir de sí misma.
Todo, en los asesinos,
es quietud y luz fría.
En el presente año,
la tierra
se pobló de cadáveres;
los hombres
acabaron así,
como los días,
todos ellos muertos,
noche tras noche.
Se rindieron
desahuciados
por la traición pública.
El semblante avieso y feroz,
la sombra,
la conciencia, que nunca ya
pudo huir de sí misma.
Todo, en los asesinos,
es quietud y luz fría.
Mientras nos acompaña
el llanto agudo del violín,
vamos buscando los paredones.
Muchos no se resignan
a esos túmulos clandestinos
donde fueron devueltos
los humillados.
Se rindieron
vencidos
por la traición pública.
En medio de la nada,
los hombres
con cirios encendidos en las manos
buscan el Sol
al final de un mar
muy lejano.
El semblante avieso y feroz,
la sombra,
la conciencia que nunca ya
pudo huir de sí misma.
Todo, en los asesinos,
es quietud y luz fría.
lunes, 14 de enero de 2013
O primitivo compás
Fotografía de Xaime Oroza.: Dous miñatos
Saír ao encontro,
á feitura ou ao suco dunha estrela;
rastro
que a beleza retorna aos corpos
no sanguento revés da luz
ou na memoria
da súa ferida,
da súa eterna correspondencia.
Ás sen pegadas de vento
en plenaria caída aos ríos íntimos.
Chegar así ao encontro,
polo espertar do encontro,
cando as voces esquecen as palabras;
a quietude que recoñezo,
o alento
do seu primitvo compás.
Versión en castellano:
Ir al encuentro,
a la forma o al surco de una estrella;
rastro que la belleza restituye a los cuerpos
en el sangriento dorso de la luz
o en la memoria de su herida,
de su eterna correspondencia.
Alas sin residuos de viento
en plenaria caída a los torrentes íntimos.
Llegar así al encuentro,
por el despertar del encuentro,
cuando las voces
olvidan las palabras;
la placidez que reconozco,
el soplo
de su primitivo compás.
miércoles, 9 de enero de 2013
Para saír
Figura tumbada en el espejo. Francis Bacon.
Para saír
unha man
cara a dentro do espello
que nos retrate do exilio.
Fuxir de pronto
nunha degreta do visible,
camiño a non esquecemento
por arquitecturas
máis reais;
un absoluto
onde as palabras
copulan
cos seus avesos.
Así, tras unha pródiga preñez
gurgulla a materia dos ocos.
A inercia,
ese é o verbo da morte.
Versión en Castellano
Para salir
Para salir
una mano adentro del espejo
que nos devenga del exilio.
Huir de pronto
en una grieta de lo visible
camino al no olvido
por arquitecturas más reales;
un absoluto
donde las palabras
copulan
con sus contrarios.
Así tras una pródiga preñez
rebulle la materia de los huecos.
La inercia,
ese es el verbo de la muerte.
jueves, 3 de enero de 2013
O espazo do xerme
Blind Swimmer (Effect of a Touch). Max Ernst.
Sempre do portador das augas
ao creador da luz
o teu azo vai construíndo
a arxila do meu corpo,
o espazo do xerme,
fonte
onde eu comezo
a ser sucesión, ritmo,
tacto
onde a túa man
é causa da miña forma.
Versión en castellano
Siempre del dador de las aguas
al creador de luz,
tu aliento va alzando
la arcilla de mi cuerpo,
el espacio del germen,
donde yo empiezo a ser
sucesión, ritmo, tacto
donde tu mano es
la causa de mi forma.
Sempre do portador das augas
ao creador da luz
o teu azo vai construíndo
a arxila do meu corpo,
o espazo do xerme,
fonte
onde eu comezo
a ser sucesión, ritmo,
tacto
onde a túa man
é causa da miña forma.
Versión en castellano
Siempre del dador de las aguas
al creador de luz,
tu aliento va alzando
la arcilla de mi cuerpo,
el espacio del germen,
donde yo empiezo a ser
sucesión, ritmo, tacto
donde tu mano es
la causa de mi forma.
viernes, 28 de diciembre de 2012
Corazóns sen moita vida
Rocío Iznardo. Amanecer
Tan esmorecidos
aqueles corazóns sen moita vida,
e con amencer leitoso, chairo, sen sombra;
estragábanse sen laios
como se fosen un naufraxio novo.
Sobre a estacada, quedos,
un lagarto, as meleiras e a herba azul.
Escribir agora
sobre a luz abraiada daquel día
é como durmir un sono branquísimo,
puro ata a cegueira.
Versión en castellano:
Corazones sin mucha vida
Tan desvanecidos
aquellos corazones sin mucha vida
y con amanecer lechoso, liso, sin sombra;
se destruían sin quejas
como si fueran un naufragio joven.
Sobre la empalizada, quietos,
un lagarto, las madreselvas y la hierba azul.
Escribir ahora
sobre la luz cegadora de aquel día
es como dormir un sueño blanquísimo,
puro hasta la ceguera
Tan esmorecidos
aqueles corazóns sen moita vida,
e con amencer leitoso, chairo, sen sombra;
estragábanse sen laios
como se fosen un naufraxio novo.
Sobre a estacada, quedos,
un lagarto, as meleiras e a herba azul.
Escribir agora
sobre a luz abraiada daquel día
é como durmir un sono branquísimo,
puro ata a cegueira.
Versión en castellano:
Corazones sin mucha vida
Tan desvanecidos
aquellos corazones sin mucha vida
y con amanecer lechoso, liso, sin sombra;
se destruían sin quejas
como si fueran un naufragio joven.
Sobre la empalizada, quietos,
un lagarto, las madreselvas y la hierba azul.
Escribir ahora
sobre la luz cegadora de aquel día
es como dormir un sueño blanquísimo,
puro hasta la ceguera
Tentou o iatagán
Metamorfosis I. Xaime Quessada
Tentou o iatagán unha ferida perfecta
como procuran as follas ceibes do lume,
sangue do fado que fecunda a maraxe
e o afán converte en tremor
nunha antese
alumada na sombra.
Así entran
os materias do sono,
para que todo pareza consumado
nos corposque irrompen no azul ciscado,
ao oficio dos clamores vitoriosos,
onde, dirimente, o paxaro
fende as sirgas do vento.
Versión en castellano:
Tentó el puñal
Tentó el puñal una herida perfecta
como intentan las hojas libres del fuego,
sangre del azar que fecunda la brisa
y el deseo convierte en temblor
en una floración
iluminada en la sombra.
Así entran
las materias del sueño
para que todo parezca consumado
en los cuerpos que irrumpen en el azul disperso,
al oficio de los clamores victoriosos,
donde, definitivo, el pájaro
rompe las redes del viento.
Tentou o iatagán unha ferida perfecta
como procuran as follas ceibes do lume,
sangue do fado que fecunda a maraxe
e o afán converte en tremor
nunha antese
alumada na sombra.
Así entran
os materias do sono,
para que todo pareza consumado
nos corposque irrompen no azul ciscado,
ao oficio dos clamores vitoriosos,
onde, dirimente, o paxaro
fende as sirgas do vento.
Versión en castellano:
Tentó el puñal
Tentó el puñal una herida perfecta
como intentan las hojas libres del fuego,
sangre del azar que fecunda la brisa
y el deseo convierte en temblor
en una floración
iluminada en la sombra.
Así entran
las materias del sueño
para que todo parezca consumado
en los cuerpos que irrumpen en el azul disperso,
al oficio de los clamores victoriosos,
donde, definitivo, el pájaro
rompe las redes del viento.
Onde repousa o devezo
Desnudo femenino visto desde atrás. Delacroix
Onde repousa o devezo como un arcano
que endexamais se rende
porque sempre foi leria.
Canto persistirá este sono de augas arredadas?
Rememorar un rostro amado, agora impenetrable
porque xa foi aquel corpo
intimo como un selo de existencia.
Datas lutuosas incumpridas,
sen termo buscándome.
A súa lembranza
será teimuda
porque ata o fin evoca a pedra
os seus xestos fósiles.
Versión en castellano
Donde yace el afán como un arcano
que nunca se rinde
porque siempre fue artificio.
Cuánto durará este sueño de aguas lejanas.
Recordar un rostro amado, ahora impenetrable,
porque ya fue aquel cuerpo
íntimo como un sello de existencia.
Fechas luctuosas incumplidas,
sin término buscándome.
Su memoria
será obsesiva
porque hasta el final evoca la piedra
sus gestos fósiles.
Onde repousa o devezo como un arcano
que endexamais se rende
porque sempre foi leria.
Canto persistirá este sono de augas arredadas?
Rememorar un rostro amado, agora impenetrable
porque xa foi aquel corpo
intimo como un selo de existencia.
Datas lutuosas incumpridas,
sen termo buscándome.
A súa lembranza
será teimuda
porque ata o fin evoca a pedra
os seus xestos fósiles.
Versión en castellano
Donde yace el afán como un arcano
que nunca se rinde
porque siempre fue artificio.
Cuánto durará este sueño de aguas lejanas.
Recordar un rostro amado, ahora impenetrable,
porque ya fue aquel cuerpo
íntimo como un sello de existencia.
Fechas luctuosas incumplidas,
sin término buscándome.
Su memoria
será obsesiva
porque hasta el final evoca la piedra
sus gestos fósiles.
jueves, 20 de diciembre de 2012
Na esvaída rede do visible
Impresión á saída do Sol. Monet.
Quedou atrapado
hermético
na esvaída rede do visible,
nunha esgurra moura de luz
moi vella.
Desertados vertedoiros,
varandas da tenrura
alumando
os seus cadáveres en movemento.
Versión en castellano
Na esvaída rede do visible
En la difuminada red de lo visible
Quedó atrapado
hermético
en la difuminada red de lo visible
en una arruga obscura de luz
muy vieja
Desertados vertederos
galerías de la ternura
iluminando
sus cadáveres en movimiento.
Quedou atrapado
hermético
na esvaída rede do visible,
nunha esgurra moura de luz
moi vella.
Desertados vertedoiros,
varandas da tenrura
alumando
os seus cadáveres en movemento.
Versión en castellano
Na esvaída rede do visible
En la difuminada red de lo visible
Quedó atrapado
hermético
en la difuminada red de lo visible
en una arruga obscura de luz
muy vieja
Desertados vertederos
galerías de la ternura
iluminando
sus cadáveres en movimiento.
lunes, 3 de diciembre de 2012
Todos somos Corbain
Alrededor de la mesa. Henri Fantin-Latour.
Por qué andas buscando entre cristales rotos
preguntas anacrónicas
sobre el destino
o la muerte;
nosotros
siempre tuvimos claro
que un ave
podría generar el cielo.
Nosotros somos Corbain
y venimos en nombre de los vivos
porque somos de vida,
porque somos la palabra que sueña
dentro del laberinto interminable
de la división celular.
Cuando tú
todavía apenas no eras,
ya navegaba lo maravilloso
dentro de tu pecho vacío;
los astros te habitaban
como bolas de fuego, escasas de signos viables.
Nosotros, mientras tanto,
arrancábamos raíces al aire
para que cualquiera pudiese descifrarlas;
descifrar por ejemplo:
"En la brisa temprana,
se izaban ondulando
horrorosas banderas
como si fuesen
las pieles todavía frescas
de hombres
recién asesinados"
Nosotros nunca compartimos
los gatos categóricos y los tiburones automáticos;
siempre deseamos
hombres de muertes diminutas
y de orden más libre;
un orden inestable
inmediato al desorden creativo.
miércoles, 17 de octubre de 2012
Casi nunca, lo extraordinario
Antitrite. Salvador Dalí
Casi nunca, lo extraordinario
acontece por simple peripecia:
Alguien, deliberadamente,
ha roto una costura del infinito,
una grieta que empieza a gotear irrealidad
justo a la orilla de tus pies,
por eso hoy la tarde hace ruido,
el mar se vuelve espera
y sentimos en sus manos
maestras, la deriva de los continentes,
su insospechada y prehistórica experiencia;
en su absorto latido
muestra el tiempo su flor de aguas
con todos sus navíos y naufragios.
Las horas se acreditan lentas
girando
sus llaves aceitosas,
abriendo los cuerpos de seres que se elevan
en un azar de anonimato.
Nadie puede entender la repentina claridad
ni el inquietante proceder de lo nuevo.
Parece el Sol agrandarse
por un deseo de invocación
como si fuésemos
un retorno de luz hacia sus fuentes.
¡La escoria humana espuma el aire!
¿Qué es si no esa nieve espontánea
que rompe crujiente contra la hierba?
En dos almas enigmáticas
como cristales solitarios,
alguien susurra con impetuosa vehemencia:
−Mírame, siénteme
con esos ojos tuyos, derribados y antárticos.
Casi nunca, lo extraordinario
acontece por simple peripecia:
Alguien, deliberadamente,
ha roto una costura del infinito,
una grieta que empieza a gotear irrealidad
justo a la orilla de tus pies,
por eso hoy la tarde hace ruido,
el mar se vuelve espera
y sentimos en sus manos
maestras, la deriva de los continentes,
su insospechada y prehistórica experiencia;
en su absorto latido
muestra el tiempo su flor de aguas
con todos sus navíos y naufragios.
Las horas se acreditan lentas
girando
sus llaves aceitosas,
abriendo los cuerpos de seres que se elevan
en un azar de anonimato.
Nadie puede entender la repentina claridad
ni el inquietante proceder de lo nuevo.
Parece el Sol agrandarse
por un deseo de invocación
como si fuésemos
un retorno de luz hacia sus fuentes.
¡La escoria humana espuma el aire!
¿Qué es si no esa nieve espontánea
que rompe crujiente contra la hierba?
En dos almas enigmáticas
como cristales solitarios,
alguien susurra con impetuosa vehemencia:
−Mírame, siénteme
con esos ojos tuyos, derribados y antárticos.
domingo, 23 de septiembre de 2012
El tedio
City roofs (Edward Hooper)
Se despertaba muy lentamente
cuando la noche aún semejaba un gigante dormido.
Después, entornaba los párpados permitiendo la vida
y esas nubes triviales
que enfrían la mañana,
como una procesión de piedras pronunciadas con elegancia,
como ese primitivo amor a la unidad
en su imagen más pura,
aquel que en sus manos sostiene
todo el peso del tedio.
Leía libros con sabor a humus
… a tierra.
Las palabras se reflejaban en un vuelo sin despedidas;
se silenciaban a la vez, ensimismadas.
El ojo inmóvil implorando amor,
convaleciente y vírico,
referido a un recelo esencial y provocador,
agrio como el pulmón de un espejismo,
flemático como un desierto
con sus camellos secos.
El pozo, el gran pozo y el retroceso a la desolación,
al color de los ciegos,
al agua seca de los espacios siderales.
Seis toneladas de pensamientos
no alimentarán ni una sola idea de la muerte,
ni una sola idea de la inmensidad vacía de un cadáver.
¡Dios, qué inocente y simple es la muerte!
Es como un pájaro que de repente desciende sobre un charco,
bebe en dos picotazos rápidos
y luego se dispersa anónimo en la gran migración.
sábado, 22 de septiembre de 2012
La infección de los hierros
Carcase of Meat and Bird of Prey. Francis Bacon
La edad nos harta,
pura en su indiferencia
−Mírame con tu herniado ojo
de distorsionado fulgor
¡qué largas son las aguas que exceden su gemido!
Pero siempre me quedará l
un insomne placer a seguir ardiendo.
Me quedará el peligro, toda la incertidumbre.
Me quedarán
los puntos que se evaden al rozar de los pasos,
el brillo de los peces en los mares nocturnos.
Bésame con tu labio húmedo
y que venga tarde el silencio,
cabal como un cuchillo.
Mi carne no recelará
la infección de los hierros.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
El miedo de Corbain
Toda certeza y persuasión cedieron
ante aquel óxido del tiempo.
Era un otoño barnizado
que ya no lamentaba la muerte del estío.
Renqueando irrumpió una luz cansada
con todo el viento amontonado adentro de la casa.
Inquietantes
se excitaron las mesas y las sillas,
los hierros y los mármoles,
alimentando una ansiedad como vivida en una brasa.
Corbain no pudo predecir el miedo de las manos.
Un frío de glaciar
recorría su cuerpo cuarteando la carne.
Tenía barro en la mirada,
y su densa humedad
acababa por delatar aquellos ojos grandes.
Como esa lasitud
que siempre se diluye en la calima,
así iban cobrando su extensión
todas las cosas que había perdido.
Apretó el cuerpo
contra la esquina más oscura
y mirando el rectángulo brillante de la puerta
dijo:
ahí viene a buscarme el mundo.
sábado, 15 de septiembre de 2012
La lluvia arde
Playa. Joaquín Sorolla
Has de recoger la cosecha
de la nostalgia, y tendrás
de consumirla lentamente,
como las piedras se consumen en el río
o las mareas en la sombra.
La lluvia arde
cuando lo desterrado regresa del olvido.
La pluralidad del agua es renacimiento;
pequeños gérmenes
que se revuelven llenos de salitre
en playas gigantescas −ese espacio brutal
donde se postran
y mueren los relámpagos.
Todo se urde desde
un universo en vilo;
la destrucción se expande
como una ciudad sin límites.
sábado, 1 de septiembre de 2012
Recoge al hombre caído
Recoge al hombre caído,
rígido
o enloquecido,
cuando sus ojos prolonguen un vértigo rojo.
Comienza a amarlo
sin publicar apenas
sus articulaciones,
tal como un ángel
en las quimeras de una mariposa nocturna.
Arrópalo desnudo
con una camisa ligera,
cuélgalo en un perchero dentro de un armario vacío
y sostendrás la carne de la ausencia.
Una fibra última
palpitando en los labios,
será su palabra final;
el signo que los dioses
todavía frecuentan
en la sangre reseca de las ruinas.
viernes, 10 de agosto de 2012
En el jardín de la casa de Pilatos
Jardín de la casa de Pilatos
En Sevilla, a la cuatro de la tarde,
cuatro soles hambrientos retumbaban
despeñándose rojos por los montes;
agrandaba el jardín ante la sangre,
la umbría deliraba sed de tiempo
y la tarde expandía su demora.
El profano marfil de las efigies
vaporizaba el sueño de la luz.
Se glorificó el verde más errático
y fue polvo inmolado en los insectos.
Derramaban los muros en los llantos
amarguras disueltas en la fuente.
El catarro del grifo se hizo ronco;
los peces se atoraban en el agua.
Los paseos trotados en la niebla
y telarañas sucias de horas canas
revestían veredas y parterres.
Mientras ella dormía en un banquillo,
una lúbrica esencia despertó
y extendió su designio, confundida
con los acalorados balbuceos
de los ramajes en la hora cumbre.
Un benéfico augurio de palomas
ceñía la dulzura de sus pechos.
Sus piernas, en dos cuerpos taciturnos,
sutiles, presentían descarnadas.
Una angustia empedraba sus delicias
―cárdena y confundida cruz remota.
Una nevada de ámbar anegó
su vientre ―sensorial como la nube
exaltada de sexo cuando amó
bajo el Sol de Castilla ―años atrás.
Entre los muslos rubios mis dos manos;
un cárdeno pudor ―febril urgencia
subía su columna vertebral
como un columpio roto con chiquillo
adentro que se eleva disparado
esparciendo virutas en el cielo.
Todo el aire restante se partía
provocando extensiones de su cuerpo.
―su yo sería más que el yo de ella,
con el yo de otros más: mármol divino,
pájaros detenidos, hojas muertas…
sería soledad con azotea
interior que aglutina tanta gente
como las espesuras tragan luz.
Tibias, prestas, sus manos minerales,
por el ópalo rosa de un nudillo,
se dislocaba su alma; como espada
se hundía en la espesura del silencio,
en la matriz vacía de los vidrios,
que ―cual madre cabal― toda se colma
de manantiales lácteos; sustento
proteico en lo profundo del instante.
En Sevilla, a la cuatro de la tarde,
cuatro soles hambrientos retumbaban
despeñándose rojos por los montes;
agrandaba el jardín ante la sangre,
la umbría deliraba sed de tiempo
y la tarde expandía su demora.
El profano marfil de las efigies
vaporizaba el sueño de la luz.
Se glorificó el verde más errático
y fue polvo inmolado en los insectos.
Derramaban los muros en los llantos
amarguras disueltas en la fuente.
El catarro del grifo se hizo ronco;
los peces se atoraban en el agua.
Los paseos trotados en la niebla
y telarañas sucias de horas canas
revestían veredas y parterres.
Mientras ella dormía en un banquillo,
una lúbrica esencia despertó
y extendió su designio, confundida
con los acalorados balbuceos
de los ramajes en la hora cumbre.
Un benéfico augurio de palomas
ceñía la dulzura de sus pechos.
Sus piernas, en dos cuerpos taciturnos,
sutiles, presentían descarnadas.
Una angustia empedraba sus delicias
―cárdena y confundida cruz remota.
Una nevada de ámbar anegó
su vientre ―sensorial como la nube
exaltada de sexo cuando amó
bajo el Sol de Castilla ―años atrás.
Entre los muslos rubios mis dos manos;
un cárdeno pudor ―febril urgencia
subía su columna vertebral
como un columpio roto con chiquillo
adentro que se eleva disparado
esparciendo virutas en el cielo.
Todo el aire restante se partía
provocando extensiones de su cuerpo.
―su yo sería más que el yo de ella,
con el yo de otros más: mármol divino,
pájaros detenidos, hojas muertas…
sería soledad con azotea
interior que aglutina tanta gente
como las espesuras tragan luz.
Tibias, prestas, sus manos minerales,
por el ópalo rosa de un nudillo,
se dislocaba su alma; como espada
se hundía en la espesura del silencio,
en la matriz vacía de los vidrios,
que ―cual madre cabal― toda se colma
de manantiales lácteos; sustento
proteico en lo profundo del instante.
miércoles, 25 de julio de 2012
A dónde he ido yo
La carreta voladora. Marc Chagall
Desde las máquinas o los gigantes
ladera abajo vierto,
en una pincelada roja,
la sangre distraída,
las colmadas riberas,
las lágrimas,
sus más hermosas crines.
Desde allí arrastraré la lluvia
precipitando sus brillantes pérgolas.
Ensancharé los créditos del cielo,
los *trueles errabundos sobre aquel despojo de nubes,
sus alvéolos atrapando todo el aire de los espejos.
Libraré a los insectos con sus sedas de vivaces crisálidas.
de élitros multiplicados y animosos.
Desde las más altas coronas
pronunciaré los términos del agua,
las voces que los hombres no revelan.
Sumergiré la desaparición.
Serán puros los ritos, infinita la luz.
Son los ojos sus sacerdotes.
La celebran, la sacralizan,
la mitifican.
Y tú, no llores más,
ya el amor es un polvo blanquísimo
que se extiende lentamente
por las cánulas de las manos.
Aproxímate a mí mientras franqueo la frontera diurna.
Sobre una tierra antigua continúo buscando
a dónde he ido yo todo el resto del sueño.
Desde las máquinas o los gigantes
ladera abajo vierto,
en una pincelada roja,
la sangre distraída,
las colmadas riberas,
las lágrimas,
sus más hermosas crines.
Desde allí arrastraré la lluvia
precipitando sus brillantes pérgolas.
Ensancharé los créditos del cielo,
los *trueles errabundos sobre aquel despojo de nubes,
sus alvéolos atrapando todo el aire de los espejos.
Libraré a los insectos con sus sedas de vivaces crisálidas.
de élitros multiplicados y animosos.
Desde las más altas coronas
pronunciaré los términos del agua,
las voces que los hombres no revelan.
Sumergiré la desaparición.
Serán puros los ritos, infinita la luz.
Son los ojos sus sacerdotes.
La celebran, la sacralizan,
la mitifican.
Y tú, no llores más,
ya el amor es un polvo blanquísimo
que se extiende lentamente
por las cánulas de las manos.
Aproxímate a mí mientras franqueo la frontera diurna.
Sobre una tierra antigua continúo buscando
a dónde he ido yo todo el resto del sueño.
*truel (en galego).- Arte de pesca que consiste en un aro con una red en forma de saco, atado a un mango largo
domingo, 22 de julio de 2012
En el laberinto
The Making of a Fresco Showing the Building of a City. Diego Rivera
Hoy la luz del crepúsculo ha embrujado tus ojos
—Entra en el laberinto,
sumérgete en el caldo de las horas.
El juego de la sombra ya se mueve.
Habrá misterios, manos imprevistas.
Habrá vino, habrá sangre, mucha sangre.
Habrá cantos, imágenes posibles.
Habrá sexo. También tendremos mar.
Hablo del tiempo del caballo,
de la omisión vertiginosa,
de dioses en oscuros trípodes
y tactos cristalinos.
Perpetuamente el barro
arropará tus huesos jóvenes.
Aquí el aire es madera que arde y pasa;
ceniza ciega al sol... tiniebla,
la sombra desollada y su ala oscura;
puños con paso prieto y cielo clausurado;
plenitud de los sueños, condena prohibida.
¿Gozarías naciendo
en un abrir y cerrar de ojos?
Los adeptos al mar siempre dicen adiós.
Van navegando
con sus crateras llenas de salitre,
con sus relojes locos,
ciñendo los relámpagos
y la velocidad de su elegancia,
sobre todo su acorde de luz nítida;
con el oído hecho música;
el tacto, mano,
sabor;
y el ojo, Venus,
el cuerpo interminable,
olor
Hoy la luz del crepúsculo ha embrujado tus ojos
—Entra en el laberinto,
sumérgete en el caldo de las horas.
El juego de la sombra ya se mueve.
Habrá misterios, manos imprevistas.
Habrá vino, habrá sangre, mucha sangre.
Habrá cantos, imágenes posibles.
Habrá sexo. También tendremos mar.
Hablo del tiempo del caballo,
de la omisión vertiginosa,
de dioses en oscuros trípodes
y tactos cristalinos.
Perpetuamente el barro
arropará tus huesos jóvenes.
Aquí el aire es madera que arde y pasa;
ceniza ciega al sol... tiniebla,
la sombra desollada y su ala oscura;
puños con paso prieto y cielo clausurado;
plenitud de los sueños, condena prohibida.
¿Gozarías naciendo
en un abrir y cerrar de ojos?
Los adeptos al mar siempre dicen adiós.
Van navegando
con sus crateras llenas de salitre,
con sus relojes locos,
ciñendo los relámpagos
y la velocidad de su elegancia,
sobre todo su acorde de luz nítida;
con el oído hecho música;
el tacto, mano,
sabor;
y el ojo, Venus,
el cuerpo interminable,
olor
miércoles, 11 de julio de 2012
Cuándo será el día del sacrificio
People in the sun. Edward Hooper
Hay trampas de realidad que no pueden cuajarse:
por ejemplo: Trae la aurora el blanco universal,
la madurez del entusiasmo y la esperanza concluida,
todo gravemente preciso;
y se lleva la noche un animal voluptuoso,
la sinfonía
de lo que viene vaheando en los sueños.
Pero hay recorridos, profundas interioridades
donde la sangre
se ciñe definida, calando el cielo del espejo.
Algo así como cuando cae la estrella de la muerte
y la jornada vierte la luz de sus prostíbulos.
Es así la acerada médula de la congoja.
Es como un humo que socava el aire y acrecienta lo ilimitado.
Es la ruina triunfante bajo la hechicería de las flores;
sus seductores pétalos retuercen la imaginación
mientras el aroma se coagula al sol de medianoche.
Es el mar quien concibe a todos los navíos.
Pero es el hierro de los vientos
el que abre la espiral de los naufragios.
¿Cuándo será el día del sacrificio?
¿Hasta qué lugar llega la sombra?
miércoles, 13 de junio de 2012
Llamo a los amantes
Embrace lovers II. Egon Schiele.
“Llamo a los amantes”
Rene Chair
Emplazo a los amantes,
a su rumor de mechas o de solícitas coronas.
Abre los frutos.
Interpela el relámpago
que ilumina el murmullo de las sienes.
Anégate en los cueros
y en el labio extendido
cercando la ribera de la carne.
Te pretendo en la cima,
en la raya de tiempo
donde la luz se agranda
y el polvo se dispersa.
jueves, 7 de junio de 2012
Sabe la tierra a mi abstracción
Segunda versión del tríptico 1944. Francis Bacon.
“Nada está más vivo, ni más presente, que el peso de la ausencia.
Lo que nunca regresa ya vive para siempre"
Sara Castelar
Tengo un centro sonámbulo que sabe a tierra.
Sabe la tierra a mi abstracción
—una costumbre del origen, siempre fértil;
la vereda donde la luna aplaza el luto
y se derrama el cosmos como una lluvia adolescente,
donde mar y piedra se abren a una espiral de manos suplicantes
— furioso mar diurno, de sangre imprescindible.
De repente, alguien se va
¿Quién reclama el respaldo de su costado interminable?
El ojo de la ausencia ocupa una distancia inmóvil
cuando la inteligencia deletrea todas sus plumas ciegas,
cuando la melodía de su ave inquieta
enreda el aire y extingue el vuelo,
solitaria se agarra al precipicio
deteniéndose en equilibrio sobre sus grietas.
¿Y qué es el otro lado,
la irrupción repentina
del otro lado?
Sólo memoria en distorsión.
Es un hocico grande que se dilata tumescente.
La carne de mi padre
que el tiempo descuartiza.
La primera atadura del fuego con la ausencia
concibe todo el peso de los símbolos,
su íntima constancia en el deseo.
Hay cifras que limitan y ciudades en destrucción.
martes, 5 de junio de 2012
Astillas de diamante

Muerte y vida. Gustave Klimt
Hoy quiero hablaros de mi padre.
De la sangre inerte desbocada en la tierra.
De la pérdida
y su disposición agónica.
Hoy habito en la pena que brilla como un cuchillo en la sombra.
Es inútil la ira.
Existió en un trance de luz que nos imantó desde el Sol;
ahí, en esa fiebre sonámbula, ocurrió todo:
su espacio absoluto, su tiempo reinventado.
La vida fue su única intención,
un acierto que ahora es visible; la memoria la reconstruye,
pero hierve su herida
porque antes de llegar o después de la luz no hay nada,
ni olvido será, porque nadie habrá para olvidar.
Enmudeció. Se abrió una flor entre sus pómulos;
irrumpió una fragancia a tiniebla purificada.
Parecía sentir un rescoldo revuelto
su corazón;
en su última llama me envolvía
mientras los números del agua bajaban a sus sienes.
Tengo su sangre. Tengo sus manos en mi manos.
Tengo la mudez de la tierra
donde persiste el fruto inerte, sin especie
—la insignia deslumbrante de las llagas:
astillas de diamante, el hielo del dolor.
Mirad el tiempo y detened el río.
lunes, 4 de junio de 2012
Sepulcro vivaz
Dánae. Pablo Picasso
En un campo barrido por el aura dorada,
la memoria descansa en órbita oscilante.
Es el Sol una espada hundida en el semblante,
sed de un filtro letal en vasija sagrada.
Un temporal de imágenes se eleva en barricada;
una escoria ruidosa —peregrina ambulante—,
fulgor que el viento inflama. Es la hora palpitante
y la distancia prófuga, en ímpetu arrastrada;
estridencia ocular de sombras a la gloria,
afán de sueño indómito y arrebato fugaz
—espectro transitorio que excita su martirio.
En silencio te aguardo, quimérica memoria.
Eres la flor que asoma al sepulcro vivaz
―hechizo voluptuoso de ignominia y delirio.
Un esqueleto perfumado
Los cuatro habitantes de Mexico. Frida Kahlo
¿Se olfatea un diamante?
¿Se prescribe un clavel?
Danza la vibración de un sacrificio arácnido en la artimaña de tu lecho.
Lame con tu lengua astronómica el plumaje de las estrellas.
Su explosión es coraje de lo oscuro,
la hechicería de un esqueleto balsámico.
Ponle una zancadilla al tiempo,
a su instrumento de agujero flojo,
a su quietud endurecida,
hasta que seas el oxígeno hipado por un ave salvaje
o la estridencia de un golpe brutal
Sé tierra única.
Sé una invención del día
para excederlo.
Sí, fui la sombra que se desencajó allá arriba
en lo pétreo del cielo,
para ir naciendo sáfico tras la sorpresa de la carne.
…échate fuera de esto,
sobre la tierra,
gozoso.
lunes, 28 de mayo de 2012
3 estancias
Puesta de Sol en Ivry. Jean-Baptiste Armand Guillaumin
I
Entre la niebla,
estaba la hojarasca de tus ojos
y en tus labios se deslizaban
los simulacros del lenguaje.
Te alejabas al fondo de la luz
hasta quedar gris como un remolino de polvo.
Después, yo inventaba el amor
como el atardecer inventa insectos.
II
Nombra las cosas,
cólmalas de un principio.
Nombra los grandes fuegos del jardín,
las maderas inmóviles del río,
el aire líquido que arrastra el viento del porvenir,
el desesperado resuello de mis pulmones,
y el pozo desde donde asciendo
hacia la transparencia del sentir.
III
Todo el invierno en el centro vivo de la sombra,
como el maíz dormido en la luz del pasado.
El sol es un escombro,
la escoria que borra los pasos
a medida que el mundo cicatriza las llagas.
El pan de las verdades se ha hecho migas,
migas duras que ya no son pan.
Habrá que cocer otra realidad.
miércoles, 23 de mayo de 2012
Las materias del ritmo
Ritmo y armonía. Nicolás de Lekuona
Acaricio la hoguera de tu cuerpo,
y muy adentro
del vientre embarazado
siento cercanos
los mares primigenios.
Mientras los cromosomas se dividen,
se siente una voz en susurro:
―nosotros
somos los dioses.
La latitud nublada de las aguas
amortigua el clamor
y la vida se extiende
como una gran marea que arrastra
―sumisa y lúcida―
un rocío de círculos disímiles
―sueños de la retina, visiones en el amnios.
Una gran ala acoge a todos los misterios
en la proximidad de una distancia atroz y melancólica:
los nichos de la luz
donde vierten las brasas jóvenes.
Yo sé
que en ese ojo de las formas
laten encandecidas
las materias del ritmo.
martes, 15 de mayo de 2012
Un león de oro
El rapto de Europa. Óscar Domínguez.
Sentí la cérvix del dolor
en su relincho a potro desollado;
el cuero de su corazón transubstanció mis hígados.
Luego acaricié un león de oro.
Restregué su melena
rugiendo la frescura de la noche.
Me dilaté en su largo sueño,
en su fragancia a espíritu solar.
Palpité en su piel rubia
y en su hermética sangre;
en su tiniebla de violencia
y de profunda lágrima.
Me incorporé a la vida,
a su estafa sin tregua.
Sentí la cérvix del dolor
en su relincho a potro desollado;
el cuero de su corazón transubstanció mis hígados.
Luego acaricié un león de oro.
Restregué su melena
rugiendo la frescura de la noche.
Me dilaté en su largo sueño,
en su fragancia a espíritu solar.
Palpité en su piel rubia
y en su hermética sangre;
en su tiniebla de violencia
y de profunda lágrima.
Me incorporé a la vida,
a su estafa sin tregua.
viernes, 11 de mayo de 2012
La ciudad deletreada al fondo de la inquietud
Y desde el aire siento la cuadriculada emoción de mi ciudad.
Buenos Aires abajo, deletreada en la luz,
Cantada por los monótonos motores del avión"
de "VISTA AÉREA" (Marcos Ricardo Barnatán)
La ciudad
deletreada al fondo de la inquietud
como un monótono resplandor,
algo más que una vida o que un naufragio
sin un dolor al que aferrarse
y arder en un momento
suspendido
como en una pira funeraria.
Así es como germinó aquel impulso,
el tesoro de muchos años sin dueño.
Surgió de la contemplación arrodillada de las calles,
de las largas miradas calientes como disparos que intuyen la pureza,
cuya percepción era un giro que perdía el blanco,
musitando la transformación de lo visible,
la ofrenda de un paisaje limitado,
un corazón de agua fría;
para mí, un hermosísimo fuego
ya ido,
una llama sola que arde oscura.
La ciudad engendró el sexo de oro,
los instantes sometidos a placeres impensables.
Casi todo estaba ahí,
incluso la vil certidumbre de los estrategas.
Pero maldices porque todavía estás a la espera,
porque aún queda alguna vibración de perdedores,
algunas piedras en la memoria del origen
y quedan también algunas preguntas.
De boca en boca,
los rótulos salvajes de la inmensidad
¿De qué animal presentido
eres tú la perpetua imagen?
domingo, 6 de mayo de 2012
No quiero la tierra consagrada
La vasta noche. Eduardo Úrculo
En la frontera de tu respiración
se hienden
las delicadas cimas del aire,
el altar
del primer pájaro nevado.
Yo aproximo el aliento avanzando la boca,
abriéndose a otro aliento más puro.
Pero no quiero
la tierra consagrada, la quiero profanada
por tus líquenes rojos y por tus pies ligeros.
El día deja huellas blancas en tu frente,
las hojas
de un tiempo todavía vivo,
lo que no cesa y las palabras buscan.
¿Cómo beber
el aceite del rostro que se asombra a mi lado,
que clarea y despunta,
anegados los párpados de memoria excesiva?
¿Cómo llegar
a las islas de la intemperie
donde las aguas dan forma a los sueños?
Olvídame,
fulgor de la cegada orilla,
tráeme el recuerdo,
o la forma de aquella idea
dormida en un muchacho.
Yo sólo tengo la memoria del destierro;
me es inasible la memoria de los otros.
Pero muchas veces
palpamos frutos delicados,
alas que apenas nos rozan,
accedemos sin temor a los más recónditos abismos,
donde ningún dios es capaz de contener a un solo hombre.
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