miércoles, 27 de marzo de 2013

Catedral

Catedral de León (Nave central)
Al poeta Julio González, leonés exiliado en Bilbao

Catedral, gigantesca luminaria
que enciende su armadura
en los tizones de la sombra.
La llama tras los gestos
profundiza en las máscaras.

Catedral, en tus vidrios el tiempo está apretado
como una granada madura.
Aquietan el silencio
dos aceros devueltos a tus flancos
mientras crece el misterio de un velado torbellino.

La piedra estalla
ante el delirio de color que arde
en tus fachadas,
y ya, las horas, libres de su encierro,
reposan absolutas en las calles.
Son
tiempo habitado
que progresa y madura.
Es tu inasible devenir
repartido en dos mundos
―erráticas entrañas golpeando luz y sombra.

Catedral, brasero de siglos,
estrella de aleteo intacto,
escinde tus enigmas
en una transparencia desollada.

2 comentarios:

Julio dijo...

Con reverencia leo estos versos hermosos inspirados en una de las catedrales más bellas de Europa y el mundo. Felicitaciones. Con un abrazo.
Salud.

Julio G. Alonso

José Juan Martínez Ferreiro dijo...

Gracias, Julio, por pasar y dejar tu huella en esta "tu catedral", en la que por cierto, veo que me he olvidado de la dedicatoria. Ahora mismo lo arreglo.

Un fuerte abrazo.