sábado, 25 de julio de 2015

Corbain en el banco de Loiba

Este banco, y el promontorio que continúa, está en Loiba (cerca de Ortigueira) al pie de un impresionante acantilado abierto a un mar infinito. 


Divisando desde este acantilado
surco la misma singladura de todos los navíos
que al fondo de la tarde sangran.
Navego la misma derrota,
incendio el mismo miedo
y arrostro los mismos maderos de todos los barcos.
Confieso el mundo como si fuese un sueño:
La barbarie de un monte hundido y crucificado.
El néctar de una noche llena.
Todo el sentir partido ante el asombro de lo desconocido.

Llevo muchos años viviéndome
en un prodigio imprescindible,
con ruidos ensordecedores
que podéis escuchar observándome desde lejos,
cuando una vez devuelta la memoria,
se forma una tormenta de ceniza,
y lo otro
me nombra en un tiempo vacío,
pleno de sombra.

Las horas y sus cauces acabarán
como no acaba el polvo, como el agua nunca se acaba.