jueves, 14 de abril de 2011

Revelación

"Amanecer". Salvador Dalí

La piel en el crisol. El sabor en la música.
Te hundes en el río como espada,
abriendo, estricta, una llaga de luz extrema
aullada en el estaño de la tarde.

Ese labio tuyo, ceñido, duro como un tendón,
es la cuerda templada de un deseo;
la vena enardecida
que abre esta hora a mis ojos atónitos;
la cicatriz del ámbito que sacia la memoria
en la nieve de un astro rendido sin tormento.

No todo aúlla en soledad.
También puede ser que relumbre
la armonía ajustada de tu cuerpo a mis manos;
de un instante perdido en su confín,
cuando iba a ser.
También puede ocurrir
la ebullición de un pájaro en el aire,
germinando el enigma
de una consumación
...........más creadora.

No todo aúlla en soledad.
La noche calla
cuando la miras desvelada en mí.
Fresco de sangre plena,
su caudal es revelación.

1 comentario:

Perfecto dijo...

No es la primera vez que leo algo tuyo, pero si lo hago en tu blog.
Enlazo contigo.
Como siempre, un poema magnífico.

Un abrazo.