miércoles, 2 de diciembre de 2015

Era lo amargo

Holland Hotel. Richard Estes.

Miro la calle
mientras abre sus fauces húmedas.
El mobiliario urbano
hiede a viciadas memorias nocturnas;
aun así es tranquilizador
acechar el silencio
en espesores o cadencias separados
que huyen de la tensión inútil de la luz;
mirar en las esquinas
los sepulcros de claridad,
aun tibios,
como el escombro que depone
el rendimiento del amor.

Más allá del oprobio de las horas,
está el hambre contaminada
de los exánimes escaparates
−temblores que tantean las cosas y los cuerpos
en una ceremonia
que representa otra vida.

Ya nunca más seremos
esos residuos
ni cendales ardiendo
porque la noche no devuelve nada
ya que ni huesos tiene.
Es como un aire
muy denso y contagioso
que solo sirve
para después de los rituales.

8 comentarios:

Javier dijo...

Una original imagen de la ciudad, donde
" la noche no devuelve nada/ ya que ni huesos tiene...."

Javier dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
José Juan Martínez Ferreiro dijo...

Gracias, Javi, celebró que te haya gustado.

Un abrazo

Pablo Ibáñez dijo...

Me gusta mucho, Ferreiro. Me gusta ese ambiente urbano que has sabido darle. Me gusta mucho también el cuadro de Estes.
Un abrazo

José Juan Martínez Ferreiro dijo...

Gracias, Pablo, por dejar también tu huella en este sitio.

Un fuerte abrazo, colega.

Julio dijo...

Ni huesos tiene la noche... la de la experiencia, la de la ciudad, la de la vida.Un abrazo.
Salud.

manuel soto dijo...

Hola, amigo
La deshuesada, no se me habría ocurrido en la vida. Enhorabuena por el hallazgo. Un abrazo

José Juan Martínez Ferreiro dijo...

Colega Manuel!!!! Cuánto tiempo!!!
Qué grata sorpresa verte por aquí!!
Celebro que te haya gustado.

Un fuerte abrazo