viernes, 6 de septiembre de 2013

Los hombres mudos


Hombre. André Masson


A José Martínez González, A Eugenio Ferreiro, mis abuelos;
a José Martínez Riande, mi padre;
todos ellos hombres mudos.

Yo ejecuto lo apócrifo
y la urgencia precisa de lo efímero.
Está en el hijo la heredad precaria,
pero de eterno fluir subterráneo.
Yo persigo al Ser cauce;
yo debo propagar lo intenso de su imagen,
su discurrir acrecentado.

Yo soy hijo del tabernero,
nieto del zapatero, nieto del percebeiro.
Yo soy el brote de una tierra oscura
que infatigablemente desentierra a sus hombres mudos;
fecundo suelo de hombres incalculables,
hombres río, abarrotados de desembocaduras,
hombres salinos, hombres rápidos,
nítidos, absolutos como una alma corpórea;
los hombres pájaro
que llueven a la tarde distraídos
como si nunca hubiesen muerto.

Ellos se dejaron atrás la forma de vivir más incansable.
¿Estaremos a tiempo de su muerte?
¿Estaremos a tiempo de rectificar
quietos, resueltamente quietos,
librando su amargura?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Eterno fluir----hombres salinos----hombres incalculables. Precioso Sejuan. Unha aperta.

José Juan Martínez Ferreiro dijo...

Gracias, colega, por disfrutar con estos versos, pero una pregunta: ¿quién es anónimo?

Unha aperta.