martes, 26 de abril de 2016

Ese tigre imaginario

Le Bonheur de vivre. Matisse

Con un dulce perfume y cómplice alegría,
se concentra el calor
en la ruina de la materia,
simulando un cuerpo desnudo
hechizado en la llama
que implora en todas las maderas.

El canto se amordaza
mientras tu rostro pesa como un busto de plomo
abriéndose a los senos de una almohada infinita.
Deja que el preludio del aire
dibuje su propia ribera
y que la danza se deslice
en la bellísima
consagración de tus caderas.
Devuelve el agua a su venero,
a donde la sustancia no es enigma
y la pureza emerge
en un cauce recién despierto.

Yo siempre evoco
al animal que devoraba tu vientre.
Ocurrió en una hora extraviada,
en un espacio muy sutil
al fondo del espejo.
Allí crecen los pastos más jugosos
y vuela el pájaro espontáneo
que ve en el sueño despuntar
la razón, ese tigre imaginario.

2 comentarios:

Ana Muela Sopeña dijo...

Extraordinario poema, J.J. , y todo el blog en general.

Besos
Ana

J. J. M. Ferreiro dijo...

Gracias Ana, por este generoso comentario. Ya sabes que tú eres la madre de todo esto; yo simplemente me dediqué, como todo buen hijo, a nutrir el cuerpo y hacerlo crecer con estudio y aplicación, como hacen los buenos estudiantes (guiño), pero los cimientos de todo esto son tuyos. Gracias de nuevo.

Biquiños.